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domingo, 3 de agosto de 2014

Vintage Sounds - Especial Folk


La perfección es una ilusión. Pero si en un Niceto colmado los que dan el primer batacazo en el Vintage Sounds son Los Tabaleros, con formación completa y una cantidad de energía como para tirar al techo, ese espejismo puede hacerse palpable. Entonces, una horda de taba-fans y ángeles con pollera se abalanza a los pies del escenario para agitarla cuando cuentan cómo un viajero incauto se hace adicto al crack. Narrando historias mínimas en el código de una lírica prolija que se despega del ritmo ortodoxo del folklore, los temas van sucediéndose casi sin interrupciones.

Esto dicho de esta manera, porque las intervenciones de Beto en el mic son parte del show, quizás la más esperada. Sus bocados delirantes, la manera de explicar lo que es un huaino cochino o porqué Los Tabaleros son verdaderos artistas. Presentando material aún inédito y mechando con una fina selección de “Lolita”, la lista pasea por los mejores rincones musicales de esta banda de indie-folk que se arriesga sumando bajo y percusiones, y hasta se da el lujo de un bandoneón. "Los Nocheros + drogas de diseño”, escucho al pasar que dice alguien que los está viendo por primera vez, y les está captando la propuesta al pie de la letra.

Turno de La Familia de Ukeleles, que arremete en el escenario con ese look vintage al que nos tienen acostumbrados, así como a esa dulzura musical en la que se esconde el infinito talento de cada miembro de la banda. Hay que prestar atención y detenerse en cada uno, porque el resultado final es consecuencia de un equilibrio tan armonioso que pareciera obra de magia ocultista la que los hace sonar tan bien. Pero nada más lejos, éste sonido es el final de un largo camino que llevan años transitando, y que vio su fruto plasmado en su primera placa de larga duración, editada en abril de este año, con nombre homónimo.

Allí como acá, en un Niceto que los recibe una vez más con los brazos abiertos, alternan canciones que varían entre la autoría propia y clásicos de clásicos. “Déjalo ir”, con Diego Pozzi y su destreza inigualable al mando de la resofónica, o “Paparulo”, donde Fideo pasa al frente y hace las delicias del público conviven en armonía con “Suspicion”, “Plenty more” o “These Boots Are Made for Walkin'”, que trae la despedida, atiborrada de calurosos aplausos.

El final de esta trilogía de ensueño llega de la mano de The Monkeyness. Formando dos barreras inalterables con bajo, banjo y mandolina combatiendo en la línea de fuego y la trompeta cuidando la retaguardia, la monada riega el lugar con sus melodías folkie-country, y va metrallando su estilo 70s en cada arista. Su lista de canciones se sostiene en un ritmo musical constante, y la voz de Fede, que en este proyecto se apega al idioma sajón, es una escolta fiel que acompaña sin opacar. Canciones incluidas en su EP y otras hechas bajo el fiel registro de un celular, algunas que sólo tenemos la delicia de oírlas en versiones en vivo, así se va armando el monkey-combate, y antes de que llegue el final, nos dejan sacarle lustre al piso con una versión fantástica de “You´re the one that I want”, que hace las veces de fin.

La despedida final es una invitación que The Monkeyness hace extensiva a las bandas predecesoras, y con todos los músicos en escena, el Especial Folk se termina a todo trapo. Esta imagen de las 3 bandas se parece a la perfección, y aunque sea una ilusión, pide en clave secreta un “que se repita”. 

lunes, 16 de junio de 2014

No hay nada más lindo que la familia unida


Cada cual tendrá su fórmula para espantar la fatalidad que se le atribuye al Viernes 13. Mi antídoto es casi siempre el mismo: una velada musical que ahuyente lo malo. Los astros, alineados de mi lado, me gratifican con el debut del (tri)Ciclo en Familia.  Promesa de tasnoche folk en un otoño que no da tregua, en ese perímetro que sabe regalarme cálidos encuentros.

Apenas pasada la medianoche, y mi undiverso infimito está a punto de derrumbarse cuando a mis orejitas llega el fatídico anuncio: “Cayeron las reservas”. Viernes 13, ahí estás todavía! Con los pies arrastrados y el corazón en llanto, no queda alternativa más que la de abandonar el lugar. Pero en las inmediaciones, el Sr Martinelli se expide con un gesto de gentileza y humildad que nos ubica en la planta alta del Café Vinilo, de frente al escenario y fulgurando sonrisas para alquilar balcones.

El show está por comenzar, todos a sus puestos. Arpa de yapa en los dulces dedos de Marina Dominguez, y se respira tranquilidad al ritmo de “Lullaby”, que los monstruos ya no existen o son buenos: todo lo que está por venir es justo lo opuesto a una noche de terror. La Familia de Ukeleles trajo a los primos del campo para celebrar este primer encuentro, que se entiende no sólo por el repertorio elegido sino también por esas vestimentas de granjeros que lucen. Siempre atentos a cada detalle, a que nada falle.

Suenan tremendo, sencillamente impecables. Calidad y profesionalismo, sin descuidar la calidez ni la interacción con el público, al que tienen comiendo de sus manos. En una lista que alterna entre su primer EP y el disco de estudio homónimo editado hace algunos meses, las melodías van discurriendo con la naturalidad y la fuerza con la cae el agua de una catarata. Cristalinos en su actuar, pintorescos en su imagen y sólidos en el sonido. Con el lujo de Andrés Reboratti y Juan Pablo de Mendonca como invitados, la primera fecha del ciclo se termina como todo lo bueno.

Los aplausos vivaces contagian su energía, y no puedo más que pensar que venga, que la noche está en pañales. A recorrer la ciudad, que these boots are made for walkin´ y yo no tengo apuro, ni destino, ni nada que perder.  


Repite con nuevas sorpresas el viernes 20 y 27 de Junio, 00hs en Café Vinilo, Gorriti 3780

miércoles, 2 de abril de 2014

La Familia de Ukeleles en el Planetario



Esta tarde no hubo fuerza en los rayos y yo pensé que esa es la manera en la que el astro nos exhorta por vivir tan (pero tan) lejos de la paz. Sin embargo, La Familia de Ukeleles convocó a un encuentro vespertino en el Planetario y la mística que se generó me dio esperanzas. Acústicos como es su costumbre, pero sin paredes que pudieran contener sus canciones, los músicos llevaron su sonido al amparo de los árboles del Parque 3 de Febrero.

Acoplando sus canciones al ruido ambiente de palomas volando, aviones cruzando y gansos de tránsito, la pequeña orquesta contagió su alegría a la par que volvió a deslumbrar a quienes desde las lonas extendidas sobre el pasto aplaudían el sonido de la guitarra resofónica de Diego Pozzi, la encantadora voz de Melisa Muñiz, el amparador contrabajo en los dedos de Damian Manfredi, la creativa percusión de Fideo Capdeville, la destreza en las cuerdas de Adrián Capresi y la vivacidad sonora de Matías Martinelli.

Tocaban las canciones de siempre, que finalmente encontraron hogar en el primer disco de estudio de esta maravillosa banda. Todo venía bien, sonando lindo, oleadas de energía que iba y venía. Pero algo inesperado me quitó el aliento: de repente, del público emergieron muchísimos ukes que se unieron armoniosos. Una sensación de alegría abrumadora abrazó el encuentro. Compartir, invitar, unir, trascender.

Seguramente de esto se trataba ese flashmob que desde las redes agitaron. Y de todas las cosas maravillosas que los vi hacer en este tiempo, ésta está entre las más lindas y vívidas. Que la creatividad les valga, y las ganas de compartir e incluir. Ese mágico momento donde borran las diferencias público-artista para compartir lo que son. Me llevo eso, que me devolvió lo que pensé perdido. 

viernes, 18 de octubre de 2013

Un fin de semana puede parecerse a un blue hole


Un fin de semana puede parecerse a un blue hole. Entonces, la distancia del norte al sur puede medirse en 24hs y 20 conos formando una línea perfecta refractando naranja gastado. No es que el humor negro no esté permitido, es que se ríe más intenso cuando la Stella es del mismo color. Una visita a los bosques de noche, y en el cuadrado perfecto el FIFBA suena a folklore. Por la sangre de cada quien correrá lo que marque el pasado, y eso es inevitable. La mía corre más roja, caliente y rápido cuando el ritmo lo marca el bombo legüero. Me cuestiono mi origen porteño, pero todo entiendo y perdono cuando escucho tronando el compás campero. Seguro en otra vida fui una china hecha y derecha. Hoy, por las dudas, me enlazo el pelo en trenzas. La sonrisa me crece al ritmo de una chacarera santiagueña. Soy de polvo y pasto, de tierra adentro. Sapucai suicida y se va la segunda.

Pisando un poco para llegar a tiempo. A la altura de La Usina la tele se apaga, alcanza con describir sin nombrar la cosa que se quiera decir. La Trastienda está retrasada unos 50 años, las cortinas púrpura son designio de los zombies que no duermen, de las largas noches de ojos colorados que no se achican. La Familia de Ukeleles nos convocó a todos y al llamado acudimos, suena el serrucho y un bolero Meliso, la sala está completa y el show termina a todo trapo y antes de que entienda que lo bueno si breve.

Me quedé pensando en los que cruzan los brazos para ahorrar energía, y entendí eso que dicen de la flotabilidad neutra. Practico regulando la entrada y la salida, inhalo/exhalo, oxígeno y eso que si se recicla contamina que no es el agua, ni los tanques que duermen en las terrazas de los edificios. Hay fines de semana en los que las giras son en espiral, el tiempo relativo y el sabor como a despedida en loop.

martes, 21 de mayo de 2013

Hechizo en 4 cuerdas - La Familia de Ukeleles en Niceto



Lupe a veces se vuelve etérea. Se pone a flotar entre la gente, atraviesa la valla y llega al escenario. Se cuela entre los pibes que acomodan el sonido y las luces, y lo vive todo desde el otro lado. Y en eso andaba, pululando por ahí, cuando Poesía Estéreo inauguró un puente de conexión que atravesó barreras, haciéndolas estallar. Pasmando a los distraídos, estremeciendo a los más osados, la poesía a dúo de Arbit y Sebakis pasó como una ráfaga que te deja los pelos de punta y el corazón palpitando fuerte. En perfecta armonía, con lecturas intensas que se terminan de procesar en el silencio, dejaron una estela de pura energía que La Familia de Ukeleles supo tomar enseguida, para mantenernos a todos remontados en el aire.

Vestidos con sonrisa inmensa y camisa hawaiana, cada miembro de La Familia de Ukeleles toma su lugar y enseguida se largan de lleno a colmar expectativas. Se ven hermosos, se oyen espléndidos. Lupe Sobrevuela sus ukeleles, saltando de mic en mic para mirarlos a los ojos y entender cómo se siente estar ahí, entregándolo todo. Los primeros acordes de la versión familiera de Everyday, de Buddy Holly, le ponen la piel de gallina. Por suerte, la voz pin-up de Melisa la había ablandado ya en I fall to pieces. Abajo del escenario, los fieles del swing se ponen a bailar en parejas, y la fiesta está en proceso, Ma Betty Boop a moi. El final se precipita, pero los aplausos no se hacen esperar. Lupe baja despacito para meterse de nuevo en el cuerpo, y piensa que, una vez más, los ukes se lucieron. Viva su hechizo en 4 cuerdas!

viernes, 17 de mayo de 2013

Música por todos lados


Para combatir el frío, parece que Lupe va a andar corriendo de allá para acá hoy!

Nacho García y Ainda Dúo en el Salón Caldas, tempranito. Nacho está presentando esa cosa fantástica que es “Música para Calesitas”.






Lucy Patané & Marina Fages cierran su ciclo de Siestas Botánicas. El dúo fem que te invita a una ensoñación, ideal para abrazar el otoño que llegó!


En La Casa llena de Espíritus,  Bolívar 823 T1 -  22hs - Bono contribución: $30

La Familia de Ukeleles promete un recital memorable en Niceto, después de la medianoche, la hora en la que los cautos se fueron a dormir ya. No deberías pasar por alto esta oportunidad, dicen que los ukes van a estallar de ukerock, mhmhm!


Niceto Vega 5510 – 24hs

jueves, 2 de mayo de 2013

En los ´50 era así - La Familia de Ukeles en Vuela el Pez




Unas imágenes de filmes de antaño en blanco y negro con los besos que pasaron a la historia del séptimo arte dan el marco y hacen honor a la temática de esta reunión. La luz se corta por un momento, y yo sólo espero que alguien haya aprovechado la oscuridad para robar un beso. La mitad del salón queda a la luz de la velas, la resultante no podría ser mejor.

Aparecen ellos, todos de camisa cuadrillé, colmando el escenario en un semicírculo de sonido equilibrado. El puntapié es Plenty More, pero dan debido aviso: traen un repertorio de des-amor, pero con la garantía de interpretarlo con el mismo fervor que despiertan las grandes pasiones. I fall to pieces es la que siempre espero, y jamás me decepcionan. La versión de Everyday, de Buddy Holly, es de las cosas más bonitas que escuché reversionadas, y no faltan los clásicos de La Familia: Man of constant sorrow, Only the lonely, Ring of fire.  

Fideo y su despliegue de desorbitantes artificios sonoros capta la atención del público, ávido por disfrutarlo ensamblándose con suavidad al ritmo de las cuerdas. Duele el anuncio de la despedida, pero el bis llega justo a tiempo para explotar el local de buena vibra con These Boots Are Made for Walking. La Familia dio otro show impecable, entre canción y canción dejó entrever su secreto, una conexión limpia y transparente entre ellos. Lo que hacen es bello, el acople de las melodías, el ritmo de la lista de temas y todos esos ukeleles rugiendo al unísono.

La noche termina a puro rock (o a rock puro, para ser justos), con pareja de baile sacándole lustre al piso, trayendo los ´50 seis décadas más tarde. Me salgo de mí, los veo despidiéndose, presto atención y puedo sentir las vibraciones que aún quedan repiqueteando en el aire. No puedo evitar pensar que si El Rey aún viviera, seguro habría hecho una parada en Vuela el Pez esta noche, y estaría aplaudiendo a esta Familia de regios músicos tan fuerte como yo. 

viernes, 26 de abril de 2013

Cheek to Cheek - La Familia de Ukeleles en Vuela el Pez



La puerta estrecha, la escalera cuesta arriba, las paredes llenas de arte callejero, con aerosoles de colores estallados en dibujitos por todos lados. Eso fue lo más me llamó la atención la primera vez que fui a Vuela el Pez, y de eso me enamoré: de su aire bohemio, de sus ganas de compartir arte y artistas independientes, de promoverlos, de honrarlos y festejarlos, de su intención sencilla y cierta de ser un espacio donde pasarla bien sea la premisa primera.

De La Familia de Ukeleles me enamoré también, me conquistó el honor que le hacen a su nombre: todos ensamblados a la perfección, amoldándose y ajustándose unos a otros para sonar impecables. La voz de Melisa, el encanto retro que todos evocan con añoranza y buen gusto, su buen humor, lo bien que se ven y se perciben todos juntos.

Este viernes 26 La Familia de Ukeleles va a copar el escenario de Vuela el Pez, y entre dos amores voy a estar paseándome al ritmo del swing que destilan esas cuerdas pequeñitas. Los invito a todos a lanzarse a la conquista, y dejarse enamorar del lugar y de esta maravillosa Familia.

Viernes 26 de Abril – 21.30Hs – Vuela el Pez, Córdoba 4379


lunes, 22 de abril de 2013

Lo que siempre nos salvó del desamor fue Patsy Claine - La Familia de Ukeleles, Fall to pieces


Si necesitaras limpiar el corazón de viejas heridas, casi casi cicatrizadas, podés escuchar esta versión interpretada por La Familia de Ukeleles de Fall to Pieces, grabada en una vereda de Colegiales. Si la voz de Melisa no te cura de una, probá con el disco entero y santo remedio!
Canciones para la limpieza presenta: lo que siempre nos salvó del desamor fue Patsy Claine 

lunes, 19 de noviembre de 2012

MOLOKO FOLK - La Familia de Ukeleles + Sólo en Cines en LA CASA DEL ÁRBOL





Los horarios musicales me siguen resultando una incógnita, pero la birra está helada, el patio colmado y la galera de la fortuna me auguró: “el tesoro está acá”. Ando un poco los pasillos laberínticos, sigo con la mirada las ramas de todos los árboles estampados en las paredes que se estrellan contra el techo y dan la vuelta , las mesas salpicadas de mil colores, las puertas con sus marcos blancos, las ventanas todas abiertas y pienso que quizás el sombrero está en lo cierto!

A Danny D. Kid lo veo apenas en su despedida. Me apena no poder reseñarlo, espero llegar a tiempo la próxima. Pasa el tiempo que me lleva sentirme a tono en La Casa del Árbol, y llegan los que siguen: Sólo en Cines.

No es un sonido nuevo, sin embargo suenan muy bien. No les prestamos la atención que se merecen, pero de todas formas califico su performance con un cómodo upper intermediate. Lo que escucho me está gustando, nota mental: buscarlos en bandcamp. Sólo en Cines: prueba superada.

Llega por fin La Familia de Ukeleles al escenario, colmándolo, excediéndolo y piden silencio, nos invitan a sentarnos y obedientes tomamos posición en el piso para respetar su costumbre unplugged.

Remera y corbata para unos, musculosa blanca para otros y un aire old school que se respira pesadamente. La Familia nos pasea por beats countries, hace un stop en alguna balada del mítico Elvis, se luce con acordes de rhythm and blues y la sala se va tiñendo de puro rockabilly.
Los gurúes del swing me van dictando, para que no deje nada afuera: ésta es I Am A Man Of Constant Sorrow, la canción de la peli de los Cohen; estos son los Squirrel Nut Zippers; no llores con Patsy Cline. Y un montón de información del mundo del swing que me va llegando de a toneladas.

Melisa pide una ronda de baile y estar en el fondo me da ese privilegio: Ana y Quique se balancean al ritmo de Ring of Fire y en este punto yo siento el edén terrenal anclado en Palermo.

El anuncio de la última canción no es pura palabrería, pero ya están ahí los vinilos listos para contentar al público sediento de clásicos del rock and roll. Siga el baile, siga el baile!

CICLO LA EXPANSIÓN - Diego Martez + La Familia de Ukeleles




Es Noviembre, pero el calor en Buenos Aires está marcando un nuevo récord. Me cuesta acostumbrarme a la impuntualidad del rock, pero llego lo suficientemente temprano como para formar parte del microcosmos. Estamos en familia, puedo sentirlo. Lo veo en la charla relajada, en la cerveza de litro compartida que apenas pasa por el vaso porque todos allí necesitamos escaparle a los 30°C.

Justo cuando el calor empieza a confundirme, el acorde mágico del Accidente de Las Ligas Menores que está sonando como parte de la música funcional que nos prepara para lo que se viene se ve interrumpido por la guitarra, por mi desconocida, de Diego Martez, y me pregunto: a ver qué tal el indie esta vez… Y lo resumo así: se trata de la expansión del escenario, de la conquista del público nuevo, ajeno y de una voz criolla, campera que invita en un momento a una voz muy dulce y armoniosa a unirse, y viajamos cruzando la General Paz.

Ahora sí: el escenario se atiborra de esas guitarritas chiquititas, de pies descalzos y de ella, su belleza y su look tan pin-up!  

Completamente unplugged, esta maravillosa Familia cautiva desde la selección cautelosa de un reportorio de éxitos de los 50´s y 60´s. Imposible no sonreír mientras los vemos reacomodándose en el escenario, moviendo los pies al ritmo de las ingeniosas ocurrencias sonoras de Capdeville.

El cuerpo se separa de la mente, porque ella se fue viajando a la década del swing y está bailándose todo! Cerrar los ojos y sentirse flotar, eso es La familia de Ukeleles hoy. Ya no nos importa el calor, lo único que queremos es bailar suavecito al son.