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viernes, 20 de diciembre de 2013

Libres, lindas y locas - Las Taradas en Rosario


Cada quien sabrá en qué ciudad el corazón se le abre, las alas se le despliegan y los tornillos se le sueltan. Quien no lo sepa debería estar probando ciudades nuevas. Convidar la invitación es a veces dar las gracias por los aeropuertos que no fueron. Pero en Rosario el calor es una aplanadora que te arrastra hasta el Paraná, donde el fondo tiene esa consistencia tan extraña. A mí me gusta el barro del río, el pescado fresco a su vera y una banda para seguir.

Cancionera 2013 se despide de esta ciudad con un show de mujeres bellas y fuertes. Si ellas viajan por primera vez para tocar allá, porqué no ir a cubrirlas ahí donde nació la bandera. La noche está estrellada, pero nada tirita en estas latitudes. Al lado del agua llega una brisa tibia que acaricia los pies que cuelgan, hasta que se hace la hora y adentro del Galpón 11 Señorita Carolina se planta de lleno con su guitarra. Su voz es fuerte pero dulce, sus canciones suaves pero intensas. La primer sirena de la noche abre la compuerta.

Le siguen Marina Fages & Lucy Patané, este dúo fem que se da bruces con lo experimental, y toca canciones que te dejan vibrando de pies a cabeza. Charango, clarinete, bombo legüero, banjo y hasta el cuerpo contra el piso para encontrar el sonido justo. Dos princesas de río que se hacen presentes en esta noche de juerga. Un cover del Paraguay al que se suman las voces taradas, y con eso se despiden las multiclimáticas doncellas.

El sonido es impecable. A los costados alguien pinta, alguien danza, alguien ríe. Respiramos y contenemos la respiración, mientras entretelones tejemos anécdotas que vamos a olvidarnos rápido. Una estrella fugaz surca el cielo justo cuando lo miramos, pero no pido ningún deseo, porque seguro tocan “Que no, que no”. Antes de eso, Las Sextetas en el escenario. ¿Bailamos? Claro, inauguramos el rincón como pista y nos movemos al ritmo de los vientos, la percusión y las cuerdas que suenan tan latinoamericanas. Aplausos fuertes y las locales dicen adiós, y hasta pronto. Perdemos rápido la cuenta, pero el Fernet se acaba. Corre un blanco en el plástico transparente que casi se derrite al son de Ufemia. 

La cosa está que arde en este galpón, Cancionera es la fiesta del siglo y Las Taradas son, como en cada una de sus presentaciones, ese equilibrio entre la diversión total y la música muy bien reversionada. Talentosas y audaces, pasean por la lista de temas y como peces en el agua, nos deslizamos entre sus canciones. Queremos más, siempre vamos a querer una más cuando la cosa está así de linda. Pero ellas saben contentarnos con ese compileti de boleros, la parranda y menos mal que vinimos hasta acá a verlas, cómo valió la pena! Todas las artistas suben y yo enseguida pienso: Ni sumisas ni devotas. Libres, lindas y locas. Bravo, bravo, bravo!

lunes, 11 de noviembre de 2013

El huracán Tarado sigue arrasando


Noche de jueves, algo fresca pero con apariencia de buena anfitriona. Ir al nuevo Matienzo para alegrar el corazón con melodías féminas parece la vía de escape apropiada. Sin mesas ni sillas, el lugar acoge en toda su extensión. Lo interpreto como un presagio del baile que se está por armar, y me dispongo cómoda en el piso, al lado de una muchedumbre que contenta disfruta de la invitada al show.

Loli Molina está al frente, sola con su guitarra. Y pese a que los instrumentos y micrófonos ya están dispuestos para recibir a la orquestina de señoritas, a la cantautora que lleva dos discos editados el amplio escenario le calza justo. Entre canción y canción va contando la historia detrás de la letra, alguna anécdota, y así establece una conexión con el público que se deja llevar por su voz de sirena y esas melodías suaves y lúdicas que brotan de sus temas. “Primero hago las canciones del material de la tristeza”, anuncia. Pero más bien resulta como si uno estuviera naufragando en el río de sus armonías sensibles. Además de ilustre cantautora, Loli resulta una excelente seleccionadora de covers, y nos tiene a todos a puro canto desafinado con una de Ricky Martin. La despedida llega por el mismo lado con “Como lo unicornios” y “Fuiste” de Gilda. Con la sangre corriendo más acelerada, se despide dejándonos a punto caramelo.

Hace más de dos mil años que dicen que de las costillas del primer hombre nació la primera mujer. De las costillas, ni de arriba para que no sea más, ni de abajo para que no sea menos. De al lado, para que lo acompañe y ayude y de abajo del brazo para que la proteja. Pero yo me pregunto si ese gran hombre que decidió cosa semejante se habrá imaginado que todo eso iba alguna vez a derivar en el huracán que se desata cada vez que un puñado de simples mujeres se junta a tocar. Las Taradas suben al escenario, despuntan con “El Show del perro salchicha”, su versión de “Comin´home, baby” donde hay espacio y tiempo para que cada Tarada de prueba fehaciente de ser una maestra en lo suyo y agreguen ese derroche de sensualidad que son en “Bei mir bistu shein”. Para esta altura, estamos todos de pie, inmersos en un baile encendido y esa noche que del otro lado de la puerta es fresca, es un incendio adentro.

“¿Se bancan un chachachá?”, desafía Maffia. El coro no se hace rogar y pepitín, pepitón. Se suman milicias a las filas Taradas, Señorita Carolina y Loli Molina acompañan en la velada. El escenario destella belleza y talento de punta a punta, se arma un trencito entre el público y seguimos obedientes la orden de agacharnos hasta el piso, como lo hacen ellas mismas. Y como si esto no alcanzara para describir el clima de jolgorio, basta que mencione que Encarnación de los Males revoleó su contrabajo por el aire, imagen que me llevo como una estampita para rezarle en mis días más grises y aburridos. “Que no, Que no” anuncia el final (nota mental: no olvidarse de colaborar con el proyecto de crowdfounding para el video!), pero la energía es tanta que exige un bis: “Cocaine Blues”. Pero no, con eso no basta. Un enganchadito en clave cumbia de “Perfidia” y “El Reloj” y con eso nos damos por hechos. El huracán Tarado dejó una tempestad de emociones a flor de piel. Secretamente, me uno al ruego desesperado y le pido al reloj que haga esta noche perpetua, porque noches como ésta sin dudas que lo valen. 

jueves, 7 de noviembre de 2013

miércoles, 16 de octubre de 2013

Las Taradas de mi vida!

*foto gentileza de Natalia Tarullo Fotografía

Como cuando se abren las compuertas y los cautivos recuperan su libertad, con los cachetes rojos y el corazón gigante salimos a la calle a tomar aire y el bondi de vuelta a casa. Es jueves, bueno, al menos lo era cuando entré acá. Aunque la sensación sea de sábado. Camino las cuadras que separan al CAFF de Corrientes, y en una bocacalle pesco de oído una conversación entre ajenos que se repite igual que la última vez que fui a ver un show de Las Taradas. Uno le dice a otros que la chica de la guitarra tocó zarpado, y casi no habló, que es una genia. Están hablando de Lucía de Paco, la virtuosísima guitarrista que encarna Lucy Patané. Claro que lo que Lucy hace con las cuerdas es cuanto menos para sacarse el sombrero y aplaudir hasta que duela. Pero ninguna tarada se queda atrás.

En una equitativa medialuna, cada artista da lo suyo, y el equilibrio que se genera en el septeto es admirable. Calidad musical de la ostia. El contrabajo, en los dedos de Encarnación de Los Males (Lu Martínez), marca el ritmo constante, pero la prestancia es sin dudas el resultado del verdadero trabajo en equipo. Las Taradas saben lo que hacen, saben hacerlo de manera majestuosa, pero lo que más saben es divertirse. Y ese es el puente por el que canalizan su recital. 

Voy rebobinando mentalmente, y trato de pensar en qué andábamos antes de que se arme un caluroso baile adelante del escenario, de que Las Taradas y los tarados de su vida saluden todos juntos, antes de que Pángaro soliloquee como suele hacerlo, antes de que se ceben tocando unas cumbitas y yo sienta que  el cielo está en una canción bien interpretada, antes de que Lucio Mantel y Maricarmen Montenegro (Melisa Muñiz) canten a dúo y viajen en el tiempo, antes de que el maestro Mariano Gianni tire magia en el piano, antes de que Juan Pablo de Mendoza coopere para que el sonido estalle y Daniel Mayor no se quede atrás. Antes de todo eso, el CAFF está que estalla, la noche calurosa y estrellada, la cerveza agotada y la promesa de un reci inolvidable todavía no se cumplió. 

*foto gentileza de Natalia Tarullo Fotografía

miércoles, 7 de agosto de 2013

La luz a través de nosotras - Patané&Fages + Las Taradas en Ladran Sancho


Con la capacidad excedida, las empanadas agotadas y la birra helada, en Ladran Sancho todo parece pronosticar una feliz noche de domingo. El frío no existe, aunque sea Agosto y estemos en Almagro. La tristeza tampoco, las chicas están al mando.

Se hacen desear, pero cuando a fuerza de aplauso el público las convoca, llegan y transforman el lugar. El dúo de alquimistas del sonido, asistido por Pablo Riera, recorre las canciones de “El Poder Oculto”, disco debut de esta dupla asombrosa que comparte otros proyectos: una disquería, Mercurio, ubicada en El Patio del Liceo, un colectivo creativo llamado MARDER y ese rompecabezas de sonoridad infinita que es El Tronador. “Jacarandá”, “Botánico”, “Como piedras”, las canciones se van acoplando para cubrir el lugar de la mística que traen desde la experimentación sonora. Marina, enyesada, busca sonidos con todo el cuerpo. Apoya el mic en el suelo y salta en el lugar, palmea el piso, golpea su yeso. Una guarania paraguaya, para no perder la costumbre de incursionar en lugares nuevos, y esos temas-himno de El Tronador para despedirse. Un show exquisito, como un viaje en tren hasta el fin del mundo. Con las orejas enrojecidas y el corazón sobresaltado, aplaudimos fuerte y largo.

El calor del otro lado del escenario no afloja, y seguimos siendo un montón. Pero un aire de femineidad y belleza auténtica nos da respiro. Suben Las Taradas, esa pequeña orquesta de divas locales que traen a esta década los ´50 como si no hubiera pasado el tiempo. Sin preámbulos ni divismos, entregan en bandeja el primer tema, “Comin´ Home, baby”. Como para que queden dudas de qué va la banda. Apretaditos y acalorados, no ahorramos en vaivenes al ritmo. Las Taradas nos pasean por el bolero, el swing, la canzone napoletana, la cumbia colombiana. “Bei Mir Bistu Shein”, “El Show del Perro Salchicha”, “Santa Marta”, “Americanizada”. Cada una de estas artistas de lujo protagoniza su canción, las seis dispuestas en semicírculo sobre el escenario, mirando de frente y guiñando de costado. Mi atención puesta en la guitarra de Lucia de Paco (Lucy Patané), quien hace con esas 6 cuerdas magia como nadie. Sensual y femenino, pícaro y entretenido. Así es un show en vivo de este grupo que hace del ritmo su himno y de la femineidad su bandera. Con la misma frescura con la que llegaron, se retiran. No sin antes entregan un par de temas como bises y unas sonrisas pícaras y frescas.  

De a poco, los visitantes van poniendo pies en polvorosa. Claro, es domingo, la rutina está por golpear la puerta. 

jueves, 23 de mayo de 2013

Las Taradas en Boris


Un despliegue de talento y belleza. Suspiro de gusto de imaginarme a Las Taradas desplegando toda su magia en Boris. Puro girl power y actitud, diversión y ritmo garantizados.

Un video con Miss Bolivia de invitada, a que no te podés quedar quietito!


El Jueves 23 en Boris, Gorriti 5568 – 22hs