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martes, 13 de mayo de 2014

había una canción escondida que - Bestia Bebé en el ZAS


Es viernes son cerca de las 3am y antes de dar la noche por perdida encaramos para el ZAS porque quizás la Bestia todavía no tocó y llegamos justo. La suerte de nuestro lado, la banda de Tom del otro, amagan el arranque y finalmente con “Estamos bien” disparan el primero. El precalentamiento sigue con “Omar”, “El urugayo” y de a poco arranca el partido. La sencillez de siempre y esos hits de menos de tres minutos son la fórmula para el triunfo.

Entrados en calor, en confianza. Se desdibuja la distancia, nacen los cantos de cancha que son marca registrada del vivo y los pibes sonríen solapadamente mientras tocan “Wagen del pueblo”, “Patrullas del terror” o mi hit preferido, “Muero por ser el nuevo héroe de esos idiotas”. La clave es que siempre se trate de juntarte a tocar con amigos. La clave es que los que te vengan a ver lo entiendan así y la agiten en la misma sintonía. 

Cantarle a la camiseta, al amor, a los amigos. Pero no hacerlo demasiado en serio para no confundir el talento con demagogia. Tocar porque sí, porque les cabe. Y que del otro lado coreen porque sí, porque también les cabe. Que salten, que la bardeen un poco. Que sea real, cotidiano, sin disfraces ni poses ni máscaras o pretensiones. Que sea simple y que esté así de bueno. Como estar un viernes a las 3 de la mañana vagando con amigos en el ZAS, por ejemplo. 

martes, 9 de julio de 2013

las noches duraban siglos - Prietto viaja al cosmos con Mariano en el Zas


Fue un veraaaaano fatal, con las resacaaas y borracheraaas… rebotan los coros del escenario al público, se mezclan con esa nube de humo y calor que corona las cabezas y hace picar los ojos. Termina el recital, tan arriba que da vértigo. Me salgo del cuadro y pregunto cómo fue que llegamos hasta “Verano fatal”. Repaso rápido el recorrido, de fin a principio.

Niño Elefante en guitarras, dupla de vientos y un bajo. Arriba del escenario son tres veces más los de siempre. Agita el público, Zaguán Sur se prende fuego. Recorrido por todas esas canciones que incitan al salto en masa, aúllan débiles las voces que acompañan el canto gutural. “Vestido de Verano”, “Vacaciones”, “Rezan”.

“la de Leonardito Cohen”, piden y piden. Y claro, esa también llega. Ceremonia del cover que supera al original. “Av. Corrientes”, otra que viajó por el mundo para estacionarse en el Zas esta noche. Manos en el aire acompañan esos rasguidos duros de Maxi contra su guitarra. Mariano golpea la batería con violencia. Ritual de dos, que se transforma en ceremonia de muchos y termina en fiesta.

Acomodados de perfil, se descifran las miradas, rito de dúo disolviéndose. Shaman sube a cantar, el primero de una serie de invitados que irán sumándose al viaje cósmico. El calor del reencuentro repta, abraza y sofoca. “El Bombero”, “Tú eres quien va”, elementos esenciales colmando el hambre de los que piden psicodelia, descontrol y rock and roll.

Un presentador los anuncia, de alguna manera, ladies and gentleman… Y las muchachas y muchachos se amuchan contra el escenario para viajar al cosmos con Prietto & Mariano. Larga la espera, arrebatadora la recompensa. Se hicieron desear, pero llegaron y arrasaron.

En la primera presentación del 2013, y sin fecha certera para una siguiente, atesoro este festín, cosas que guardo en la almohada antes de dormir.

martes, 26 de febrero de 2013

FESTIPULENTA Vol.16 – Día 1 – Parte III



Hay un pasillo. En el fondo, hay un pasillo. Hay una puerta, en el fondo hay una puerta que da a un pasillo. Y cuando se cruza esa puerta, hay aire limpio y nuevo, hay gente comentando, fumando, riéndose y de paso. Hay bicis también, hay músicos escondidos en un cuartito más atrás todavía. Me gusta, una vía de escape, un pequeño escondite, otra puerta de Alicia.

Testimonio abrazos de diferentes tamaños mientras al frente se disponen esos personajes de Tim Burton que suenan mucho, garage al mango. No dan respiro, es una constante de canciones una atrás de la otra.  Su estética sombría enmarca a la perfección su post-punk rabioso. Saben cuándo darle lugar al hit y hacer que adelante se genere un nudo de cuerpos entregados a su ritmo frenético. Es que Mujercitas tienen 10 años de recorrido transitado, saben lo que del otro lado se espera, y lo dan sin restricciones.

Finalmente, el rockabilly de terrorcitas se disipa pero algo queda flotando en el ambiente, de eso no hay dudas. Nos reubicamos, como piecitas de encastre, llenamos de nuevo el espacio acomodándonos cerca de lo que mejor nos hace, y felices resaltamos los grandes momentos. Nos miramos y brillamos, como si hubiéramos sido barnizados con una capa de under de la cual ya no vamos  a poder despegarnos, pero que nos hace fulgurar.

Con esa energía en mi aura me vuelvo a casa temblando, atravesé el Zaguán. Lo mejor debe estar por llegar. 

lunes, 25 de febrero de 2013

Festipulenta Vol. 16 – Día 1 - Parte II



Me sorprende gratamente la multiplicidad de ventiladores colgando por las paredes, me gusta el piso bicolor, me divierten las escaleras que conducen a lo que imaginamos será un camarín (una recámara chiquitita, pero no una re-cámara chiquitita. Pero cómo será un re-camarín? Suena a contradicción). Feria de libros, comics, algunos discos de edición independiente, remeras caseras para llevarse a casa. Me gusta el aire indie que lo invade todo y ese ambiente familiar y de fiesta, de delirantes que transformaron en real el entusiasmo por el under, por vez nro. 16.  

Y así, asomándome a esto por vez primera, en el medio de mi descubrimiento llega el turno de CARMEN SANDIEGO, la banda uruguaya que cruzó el charco para venirse a tocar acá. Y mi vida seguirá siendo la misma después de verlos, pero le agregaron magia a mi noche. Los charrúas la saben agitar, el orden en su lista de temas tiene una coherencia que refleja su estilo. Bajan y suben, las cuerdas explotan, la batería vibra. Buenas voces, buenos coros. Me hicieron saltar, abrieron mis venas un poquito, mi sangre rioplatense hirviendo apenas. OK, voy a confesarlo: con Piba Chorra me canté todo!

Recupero el aliento, pero sólo por un momento. Mi corazón se agita, mi pulso se acelera y mi alma está por salirse del cuerpo. VALENTIN Y LOS VOLCANES en el escenario. Arrancan enrocados, presentando una canción de Jo que suena deliciosa, son 4 minutos de puro amor antes de volver a los lugares de siempre.

Qué puedo decir de estos hermosos valentinos que no se haya dicho ya, pero lo que despiertan acá abajo, de eso sí. Este grupo de homeless en el que enseguida nos transformamos cuando coreamos con la garganta de fuego esos estribillos agridulces, bailando en círculos infinitos tomados de la mano para no caer, pero sí flotar. Aspirando gota a gota las notas de ese cover de Daniel Johnston que se fuga enseguida, y así es como se da esa magia volcánica que nos transforma en pequeños napoleones buscando conquistar el día más feliz. 

domingo, 24 de febrero de 2013

FESTIPULENTA Vol.16 – Día 1 - Parte I

Vengo pensando en el nombre del lugar, que me descola y me fascina, como esas pequeñas cosas prohibidas que traemos de la infancia: las conversaciones de los grandes, los cajones de la cómoda del abuelo o el vestidor donde duerme, silencioso y tentador, el vestido de novia de mamá. Y el zaguán, también el zaguán.
Cientos de zaguanes en mi haber, cuántos diferentes me habré imaginado mientras leía los cuentos que forjaron mi esencia, ese principio donde nace lo que se está por desatar, donde sabemos bien que los gestos de amor valen más por la prohibición que por el placer.
Pero hoy la noche está templada, la luna brilla y mi imaginación descansa lejos. No me figuro cómo será éste, pero secretamente espero poder saborear el dejo de ese significado que detentaron otrora.
Tengo una pesadilla recurrente: Llego a la puerta de Zaguán Sur el día de la FestiPulenta, hay una fila en la puerta y la banda que me gusta ya empezó a tocar.
Pero prontísimo esa pesadilla se transforma en sueño cuando a toda marcha me escurro entre la gente hasta quedar de frente al escenario. Es que necesito llenarme de la música de LAS LIGAS MENORES antes de poder prestarle mi atención a cualquier otra cosa. Vine buscando los prismas musicales para poder descifrar el FestiPulenta, así que araño si apenas los últimos temas, y el bis que no da más de energía.
Su colección de canciones que reúnen desencuentros y anhelos teens, esa millonada de guirnaldas para decorar el vacío, esas tardes que se vuelven negras,  esas ganas de recordar de la manera más feliz la fugacidad de lo verdadero. En fin, esa música que sangra con guitarras casi distorsionadas y coros pop para amenizar.
Feliz de haber hecho bailar a mi corazón la melodía que lo vuelve joven y rebelde otra vez, porque me sigo preguntando si está muy mal si ya nada de verdad me importa y me la quedo tarareando porque ahora sí, estoy lista para mi cita a ciegas con el ZAS.