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jueves, 13 de agosto de 2015

Back to the Roots - la Open Folk que explotó


Volver a la raíz, buscar los cimientos, construir desde ahí. Honrar la base, haber aprendido a celebrar, y compartir. En la era de las promociones, un 3x1 parece tentador. Recibida la gentil invitación, voy por la mitad y llego fuera de tiempo. Pero en seguida siento el calor, porque ese escenario está prendiéndose fuego. Trato de hacer una traducción al mundo de las palabras. Quisiera ser honesta en este punto, no logré mi cometido. Es tanta la exaltación en escena que me atraviesa, y prefiero entregarme. La música está primero. Lamento un poco estas líneas, porque no alcanzan. Pero quiero dejar testimonio, porque hay algo cocinándose a fuego lento en las manos de Open Folk que está dando el fruto de aquello que se cultiva con constancia, con talento y perseverancia.

#OpenBluesNights, #OpenFolkNights y #FolkloreAbierto reunidas en una única fecha, en Niceto. La apuesta es fuerte, el desafío de colmar expectativas y hacer el balance pertinente. Una rápida radiografía del lugar me pone en contexto. Gente. Muchísima gente. Muchísima gente feliz. Muchísima gente feliz disfrutando al palo. Talento. Muchísimo talento. Muchísimo talento desfilando por el escenario de manera vertiginosa. Calidad de sonido, una excelente organización, músicos de un talento superlativo.

Con las manos coloradas de aplaudir, el corazón hinchado de ver y el alma contenta por tanto alimento, toda la secuencia se pasa en un santiamén, y al final sólo quedan gracias y felicitaciones. La salida, y ahí la lluvia, incesante, que me trae de nuevo a la vida. A la vida en esta ciudad. A los desencuentros de la vida en esta ciudad. A los desencuentros de la vida en esta ciudad donde dos bocas llenas de pájaros hablan sin decirse. Un colectivo lleno de campeones se demora. Subo, la única perdedora, volviendo a mi casa a dormir sola. Si esto no es el cierre que espero en una noche de folk & blues, entonces, ¿qué es? 

viernes, 24 de octubre de 2014

Lupe de intrusa en una Open Folk Nights


No sé bien, me  distrajo el detalle. Era un lugar. Era un patio y eran un montón de paredes emitiendo un montón de mensajes. Era la proximidad de los cuerpos, era algo de alguna intensidad contenida, eran 994 besos retenidos en la aduana transgeneracional. El piletón tan parecido al que había en elpatioespañol de la casa de Calasanz. Eran los cuerpos, sin dudas. Lo que queda de real en una ciudad que se prende fuego todas las noches. Pero al día siguiente, en la noche de los astros, brillan las cenizas. Acá están. Un desfiladero de incontables dedos rasgando el nylon, pero siempre y en cada caso, en clave de Folk. Cumplen la consigna, nadie podría reprocharles lo contrario. Las voces hacen el instante. ¿Y si el tiempo fueran los planos simultáneos de las 3 canciones que le tocan a cada concursante, y la música el canal que comunica todos los planos?

Un ciclo. A veces, pareciera que toca el de la repetición. La vida en loop, el mismo gris, lo que llaman rutina. Un cover de nuestro día a día. Pero hay uno de “Hallelujah” que cambia la perspectiva de todo, arrebato del letargo. Bendita la posibilidad de conectarse y desconectarse. Que haya un switch tan contundente como esta pared. Pero que haya puertas y ventanas para hacerla más permeable. Entonces, que sea la música o la calma. O mi voz superponiéndose con su voz, con la voz, con tu voz. Cada tanto, alguien chista y con razón. Y entonces aprovechamos para susurrar. Eso es lo que prende fuego las noches de esta ciudad.

Los solistas pasan, el folk queda. Que sea así, que siga así. Larga vida al Open Folk.



todos los martes, desde las 21hs

datos del ciclo, aquí