Si sacara fotos, si pudiera con una cámara decir
con imágenes un momento, estaría ahora arrodillada entre los casilleros que son
el piso de El Especial tirando disparos a Jesús & Cleopatra. No, no están
tocando todavía, para eso falta. Están sentados delante de la batería, al borde
del escenario. Charlando, distraídos, músicos haciendo de personas. Por eso me gustan, también. El Malibú es tardero, tengo tiempo de ir por
una birra, sentarme al fondo y mirarlos a todos, con curiosidad y detenimiento.
Fanáticos del under, sobrevivientes de un miércoles gris, esperando con calma el
rock climático deJesús & Cleopatra.
Que empiece el show. Izquierda-derecha, cada uno ataca por un
flanco, se cruzan las correas y de espaldas ajustan las perillas hasta que por
fin. Se sintió bien el rito de iniciación, preparados para la ceremonia, con
baterista lista para marcar el tempo vibrante de “Tren que pasa”. Bajo + batería + guitarra, formación básica
para una banda de rock que esta noche vino a romper el molde y dar más de lo
que aparenta. A veces, el secreto está en entender que lo bueno tiene una
receta sencilla. Canciones que van fluyendo sin detenerse, generando una
atmósfera algo siniestra y oscura. Suenan bien, intensos y seductores. Un clima
denso, de rock blusero envuelve y levanta, eso es lo que pasa cuando toca Jesús
& Cleopatra. Es el turno de Excursiones Polares. Banda que llega del sur, traen su rock desde Bernal
y lo despliegan con total desfachatez sobre el escenario de El Especial. “Hay
un río”, Roy se despacha con unos movimientos rítmicos irresistibles, se prende
fuego mi cabeza y el lugar. Boogie, blues, western ¿qué más van a dar? Canciones
nuevas, lo anuncian felices, las tocan con ganas. “Con ímpetu”, se alientan entre ellos, aunque no haga falta. Siguen
en la misma línea del rock retro, les sale de lujo. Fieles al sonido de sus discos editados, en
vivo son prolijos y no esquivan detalles. Cuatro cuerdas, teclado y batería,
doblan en cantidad sin perder por eso intensidad y buen clima. Su sonido de
rock setentista encandila, no hay distorsión y sin embargo la intensidad es
absoluta. Viaje por canciones que reviven el rock de antaño, lo transforman
para hacerlo propio y eso se vibra en la punta de los pies, que no se quedan
quietos. Termina otra edición del Malibú, esta vez se
presentaron bandas que hacen de lo clásico lo bueno, el rock en el sonido de canciones
acertadas y certeras.