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jueves, 7 de agosto de 2014

El estadio de arena, teatro en el Sarmiento


Hay bunkers desparramados por toda la ciudad. Eso es un hecho. Los hay de todo tipo y tamaño, y para todos los gustos. La invitación está extendida para quien quiera aventurarse y descubrirlos, encontrar el que mejor le cuadre y hacer de ellos consuelos para el día en que no quiera estar vivo.

Hay uno, por ejemplo, que vive al lado de algo tan ilógico y ridículo como un zoológico. Adopta la forma de un teatro, y tiene por nombre “Sarmiento”. Allí habitará esta semana por última vez la obra “El estadio de arena”, escrita y dirigida por Patricio Abadi. La escenografía le hace los honores correspondientes al título, y cubriendo el piso de arena se disfraza de playa de veraneo, de un Uruguay costero que está lejísimos de la frialdad de ese otro balneario donde ganan la pose y la ostentación.

En clave de fútbol, el conflicto entre estos dos hermanos se plantea desde el inicio con una sencillez que conmueve. Conmueve porque el guión, sin pretensiones, discurre en un texto que aunque plagado de metáforas futboleras, no descuida los silencios. Pequeños gestos de fraternidad, esos abrazos que quisiéramos dar pero siempre se quedan al borde, las cosas que no dijimos y que ya es tarde, aunque el tiempo no exista, la mujer amada en tela de juicio, la sangre que tira con fuerza, y el último deseo de papá: que sus cenizas sean arrojadas al mar. 

Con actuaciones muy bien logradas, el recorrido de la infancia a la adultez, el recuerdo falaz del primer amor y la competencia inevitable y absurda que convierte a los niños en hombres, los personajes apelan al auditorio de una manera mansa pero efectiva. Una obra de poética de cancha que toca de cerca, y deja la pelota picando en la cancha de la memoria. Porque de la infancia y sus vaivenes nadie está exento. 

"El estadio de arena", autoría y dirección: Patricio Abadi
Jueves 07 a Sábado 09 de Agosto - 21:00 hs - Domingo 10 de Agosto - 20:00 hs
Teatro Sarmiento, Av. Sarmiento 2715

miércoles, 6 de agosto de 2014

El Jardín de los cerezos


La Sala Martín Coronado del teatro San Martín fue sede, una vez más, de una de las obras que integra la trilogía más destacada del dramaturgo ruso Antón Chéjov. Con un elenco maravilloso, encabezado por una brillante Cristina Banegas, que sabe llevar adelante el papel principal dándole a Liuba en la medida justa la solemnidad y parsimonia que el personaje requiere para el caso. Acompañada por un repertorio de actores principales y secundarios que se combinan a la perfección para traer al 2014 una obra concebida 110 años atrás, que no obstante pone sobre el tapete un dilema que tiene lo suyo de contemporáneo, porque la crisis es la constante, pese a la intempestad del paso del tiempo, y de la evolución siempre tan curiosa de la raza humana organizada en sociedad.

Lo que se deja entrever, más que aquello que se muestra y mucho más allá incluso que aquello que se ostenta, es lo que apela a la sensibilidad del espectador, a su reflexión y a su asombro. Los espacios que se tejen en ese lugar en blanco que existe entre las oraciones que construyen al guión son los que hablan desde el silencio e interpelan al público. Ese jardín de cerezos que se intuye más allá del escenario, y que es la representación de una aristocracia en decadencia, puede leerse a la luz de los eventos actuales como la amenaza al status quo. 

Dirección y adaptación a cargo de Helena Tritek, con una escenografía que deslumbra desde el primer momento, música original que se disfruta en vivo, un vestuario majestuoso y una fantástica puesta en escena, dan cuerpo y sustento a esta obra que resulta una perla rescatada del fondo del mar. No tanto porque “El Jardín de los cerezos” no tenga el peso que tienen los clásicos, sino porque obras de esta magnitud pueden llegar a pasar desapercibidas y perderse entre tanta oferta. No es este el caso, y lo que logra Tritek junto a su equipo es calidad y novedad, en la proporción exacta, como si entre todos tuvieran la receta de la pócima que hace de un clásico un verdadero deleite. 

miércoles, 2 de julio de 2014

Girar a ciegas


“La luz es lo que arruina el espectáculo”, sentencia su indicación el hombrecito, casi con crueldad infinita, en ese patio que guarda mis mejores secretos. Apagar los celulares, respetar la fila, hablar pero bajito… irse encerrando, alejando. Por suerte, hubo tiempo de asomarnos. Será que somos así, de los que cogotean en la puerta de la sala cuando las luces ya se apagaron y Los Felpa están empezando. Se suma 1 ítem más a la lista (infinita) de pendientes. Enseguida y sin dar tregua (o si¿?) se apaga lo común y se prende a fuerza de necesidad lo que duerme agazapado. La nariz percibe lo que generalmente deja pasar de largo, el tacto recibe lo que eriza las fibras nerviosas sensoriales que envuelven cada bulbo de pelo, el oído más atento que nunca. Teatro ciego en el Konex. La Isla Desierta, una de las clásicas de Arlt que sigue pegando abajo. Cuestionarse las horas vivas que matamos en oficinas de microcentros, siempre todo gris, todo atado con ganchos mariposa y los sueños escritos con bic azul que descartamos en el tacho de residuos biodegradables, reciclables, que los hijos de los hijos de mis hijos van a volver a tirar al mismo tacho, porque la desgracia se hereda. Que nos quede la imaginación ante la opresión, escaparle a la ceguera como sea, siempre por la azotea, hasta donde nos dé la sabiola.

La gira empieza. Pero todavía no puede saberse, falta que toque el timbre en una casa que no es, en una calle que tiene una cuadra. O que la fascinación por el buceo sea tan grande que, en cuanto vea la oportunidad, me sumerja de cabeza en el vaso de totin y agarrate, porque la madera no es conductora del calor, pero yo tengo la lengua prendida fuego y las palabras que no existen están en la boca de un poeta que recita sin pausa y yo huyo de ese lugar, 1 o 2 veces. En el Mandril empezaron cuando en el Konex terminaban, pero Mi Amigo Invencible nos da la sorpresa y suena como nunca. La feria de discos está bonita y bien nutrida. Los flyers que te podés llevar son maravillosos. El de Bosques es pura psicodelia, Manuel Embalse hizo éste para Báncatela si te la bancás, y dejó su creatividad y buen humor asentado por escrito y en cursiva. Me queda tatuada en la retina la imagen de Julio & Agosto + MAI compartiendo las últimas canciones. Qué linda despedida, qué buenas bandas, otra gran fecha!

Acá dice que los chicos cantaron que nos dormimos frente a la tranquilidad, pero de eso no me acuerdo. Me acuerdo de una subida caracol de cinco vueltas, de la palabra “pestillo” y de no ver ningún espejo. Es que ninguna aventura es el reflejo de otra anterior. Por eso elijo Buenos Aires, porque tengo la ilusión de ganarle la sortija a la vida calesita que propone. Seguro que sí! En la próxima vuelta.

martes, 18 de marzo de 2014

alas de cisne, pies de bailarín


Inicia el acto IV, pienso en la magia y sus múltiples formas. Que un puñado de bailarinas se transformen y sean blancas como la nieve que cubre el corazón cuando hay tragedia. Que recorran el escenario flotando, como si tener alas fuera una cuestión de disciplina. No es el malvado hechicero el que me hace pensar en todo esto, tal vez sea Benno y su afán por ayudar a su amigo, tal vez el paseo del palco a la platea por descuidar las agujas en una ciudad caótica.

Y son maravillosas cuando se mueven, la delicadeza llevada al extremo. Apenas si apoyar la punta de los dedos en el borde del tutú, apenas si dejarse sostener para volar bajito. Cada salto es asombro, cada movimiento sorpresa y ganas de replicarlo, aún sabiéndolo imposible. Distraer la atención y posarla en las manos del director de la Orquesta, que por debajo del nivel del mar desata un tsunami de sonoridad impoluto. El momento del arpa es tan sublime que podría dejar que una lágrima le haga compañía. A cada momento  la danza y la música parecen ligarse de una forma tan estupenda que yo podría volver a creer en el matrimonio perfecto. 

Buenos Aires es tan infinita en sus ofertas, que perdérselas es tan probable como encontrar en una función de Ballet la magia en la Tierra.

domingo, 17 de febrero de 2013

Shakespeare Inédito – C.C.Recoleta (pero la terraza!)


El cielo está aguantando el chubasco, y yo la insoportable levedad de mi endeble ser. Me sobran las ganas, el tiempo y los motivos para festejar. Sin mayores preámbulos, abandono  la espera absurda, el encierro forzado y aterrizo en la terraza de uno de mis bunkers favoritos.
Me espera una silla plástica acomodada de cara al centro del escenario, y enseguida la obra comienza. Un clarinete y un órgano pueden salvar al mundo! Bueno, cuanto menos a mi mundo. Y eso no es poca cosa, porque este pequeño Undiverso es frágil (tan fácil de manipular, ay! Quién lo comanda esta vez…?).
Cinco de los personajes más emblemáticos del exponente máximo de la literatura inglesa se presentan sobre el escenario mientras el público, a viva voz, repasa las características más sobresalientes de cada uno a medida que el director los introduce. Se proponen algunas temáticas genéricas, y entonces Otelo, Julieta, Lady Mcbeth, Ricardo III y Hamlet comienzan a interactuar en clave de improvisación bajo las órdenes susurrantes del director.
Las ocurrencias son ingeniosas y gráciles, y la trama se va armando en un marco shakesperano bien logrado. Se trata más de una experiencia teatral más que de una obra de teatro, y aunque la improvisación produce en mí una sensación de vértigo mezclado con angustia, me permito largar unas cuantas carcajadas.
Sea como fuere, no puedo dejar de ser quien inevitablemente soy, y aunque las personas detrás de los personajes han desempeñado una labor excelsa, quienes brillaron con luz propia iluminando mi abatido corazón fueron los dos músicos, regalando un auténtico sueño de una noche verano.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Pablo Mikozzi, Por El Lado Más Bestia


"No te gusta tu novia, dejala pero no la quemes. Tu mejor amigo puede estar interesado." - Pablo Micozzi, Por El Lado Más Bestia.
Risas a granel. Espacio para reírse de uno mismo y sus costumbres post modernas. Llamados de atención. A conocerlo!

lunes, 19 de noviembre de 2012

Macbeth – Teatro General San Martín





En el Teatro San Martín se puede disfrutar una versión de este clásico de la literatura inglesa donde el director Javier Daulte logra conjugar en el punto exacto la versión original, respetando la historia y parlamentos originales, con un giro moderno que nos introduce en un Macbeth casi contemporáneo.

El sello del director es patente, y el riesgo que asume lo lleva a alcanzar una obra de una calidad superadora. La versión se disfruta en su prosa prolija y fiel, pero también  se disfruta la sorpresa que se lleva el espectador incauto cuando se encuentra con una escenografía vanguardista y extremadamente innovadora, a la que los escenógrafos del Teatro San Martín nos tienen acostumbrados. Como así también la música, el vestuario y el reparto de actores, elegido cautelosamente para que cada uno se luzca desde su lugar, sin opacarse entre sí pero sin dejar de brillar por eso.

No podré decir menos que la apuesta de Daulte es fuerte, pero definitivamente se lleva el merecidísimo premio de una platea aplaudiendo de pie y la ovación de toda la sala.

Vale la pena acercarse a la boletería a conseguir el ticket, descontando la ventaja de un precio módico y función popular los miércoles.