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domingo, 3 de febrero de 2013

Fiesta Rocktails en Niceto - La Ola Que Quería Ser Chau



Vaya si el cuerpo humano será una máquina perfecta, que cuando percibe que el termómetro marca por encima de los 35°C cada poro hace lo suyo y los cuerpos son de agua. Claro que si no huyo en este preciso instante, antes de derretirme por completo, es porque ser de agua es para mí una fascinación irresistible.

El corte de luz demoró la presentación de las bandas convocantes, el calor torna el humor más espeso y menos tolerante, y hay que ser un guerrero de lo más aguerrido para no abandonar la arena una noche como esta.
Así y todo, los cuerpos tienen ganas de vibrar, de estallar, de bailar unos minutos hasta que el calor los haga frenarse en seco, como pasa con esos felinos deliciosos a la hora de la caza. Durante el lapso fugaz que dura la cacería, el organismo alcanza temperaturas extraordinarias y tiene que detenerse, para no morir.
Así estamos los poquitos que somos en el Lado B, y bajo esta densidad agobiante arranca La Ola Que Quería Ser Chau con su hit Canción Robada. Y después de eso, una seguidilla de cancioncitas que les permiten desplegar al máximo su espíritu joven y extremo.
Son atolondrados, son desmesurados, pura pubertad y cosmopolitismo. Son descuidados, porque saben que tienen la vida por delante y porque les gusta entretener así, impreciso pero intenso. De lo más adolescentes, manguean birra, confunden sus instrumentos y agitan las cabezas.
Si tuviera que imaginarme una banda de secundario, el resultado de esa visualización sería La Ola Que Quería Ser Chau. Su canto invita: Que vengan los que quieran, que vengan todos los que quieran! Y en esa frescura logran hacer del escenario su espacio para la aventura y el riesgo. Hurra para los jóvenes y eternos!

lunes, 31 de diciembre de 2012

CICLO LA EXPANSION – Bad Manu – La Ola Que Quería Ser Chau



Estuve aquí mismo hace tan poquito tiempo que descanso tranquila en la idea de que todo va a estar más o menos igual de muy bien. Pero soy presa de la sorpresa, todo acá está dado vuelta! Mi brújula acaba de estallar en cientos de pedacitos imposibles de reconstruir. Claro que, demás está decir, me gusta el cambio, el movimiento continuo, el reciclaje de ideas y espacios.

Subo a visitar a mi amiga la terraza confiando en que una bocanada de aire puro y fresco vaya a devolverme el sentido de la orientación. Acá arriba los banderines multicolores flamean, pero me asusta la luna casi llena, el cielo oscuro invadido por nubes movedizas que imprimen formas siniestras en claroscuro.

Si llegara la medianoche y no pudiera disimularlo más? Las uñas convirtiéndose en garras, los dientes filosos como las estalactitas más australes y unos colmillos enormes, bestiales. El cuerpo desnudo, refugiándose detrás de una mata de bello feroz. Noche de luna llena, los hombre-lobo quieren rock.

Son el precalentamiento. Tienen la energía de los que eligen temas breves, letras lozanas y muchas cuerdas. Tienen también presencia, aguante, ganas y fans fundamentalistas de su música moderna, pogo entre eternos adolescentes. Bad Manu sube al escenario para divertirse, y esa diversión es contagiosa y expansiva.

La Ola Que Quería Ser Chau sigue la misma línea, pero le añade un poco más de psicodelia. Hay un títere colorado y un bidón de agua (vacío, claro) que van a resistir imbatibles hasta el final.

A estos chicos no les importa nada, eso piensa mi cabeza mientras mi cuerpo bailotea al ritmo de sus melodías pegadizas, de sus canciones cortitas de letras púberes. Como si fuéramos un grupo de escolares rebeldes en su último año, viviendo cada instante a pleno.

Se arma un pogo violento entre viejos conocidos, amigos infernales. El reci es bien arriba, meta grito, coros, bata y cuerdas. Suena la pandereta, y el bidón casi nada. El cierre es, cuanto menos, caótico. Lo extienden más de la cuenta, como niños dándose cuenta que llegó el final del juego, y se encapricharan en resistir.

Con toda seguridad puedo decir: noche aguerrida para los hombre-lobo.