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domingo, 26 de mayo de 2013

Un lujo de ciclo - Indie Folks Live, parte 2


Patio, parrilla, escalera, terraza, el paraíso celestial debe contar con las mismas comodidades. Ojalá el techo se parezca al de una cancha de Fútbol 5 allá también. Los espacios y su distribución se llevan mi sorpresa más grata. Me siento a gusto en El Círculo, me gusta que te den un ticket celeste para retirar tu cerveza helada o ese trío de empanadas veggie super sabrosas. Me hace bien esa sensación de familiaridad que se respira.

Es el turno de Los Hermanos McKenzie, arrancan con “Baile Fantasmal” y con Cecilia comiéndose el escenario. Yo me dejo deglutir gustosa por esta familia que hace de la música un rito sagrado. Para cuando los infinitos vasos de cerveza hacen toc-toc en la puerta de mi cabeza, la música Mc Kenzie está construyendo el sonido propicio para que todas las ensoñaciones se liberen y floten desde el telón hasta acá.

Pablo Malaurie se sube al escenario con una eléctrica, y es como si la caja de pandora explotara en la Indie Folks Live! Su voz-aplanadora, la fuerza de sus canciones a pura psicodelia y esas líneas de  “Seymur Cassell” que son mi himno: creo que no existe lo que hay, si no fuera lo que ha sido. Extraño la siempre brillante e impecable compañía de Nacho García, pero Pablo se la banca, y alcanza el tamaño de un monstruo para la altura de “Motel Shangai” y nos devora en “El beat de la cuestión”.

En el Lupe Undiverso Infimito, donde todo está hecho a su gusto, Los Animales Superforros cierran la noche. Vaya sorpresa cuando en el Ciclo también son ellos el broche de oro final. “Señor de la Montaña”, para ir entrando en su propuesta musical de pura alquimia. El sonido es limpio y fuerte, fuerte porque los decibeles son altos pero también porque tiene la fuerza de un huracán. Nos sacude, nos hunde hasta las raíces y nos expulsa de nuevo a la superficie, donde estamos corriendo en un lugar que está lleno de gente y animales.

Por fin se asoma la luna, y yo me voy a casa silbando bajito. Nada podría depararme un augurio mejor que el de este puñado de postales de mis bandas favoritas.  

sábado, 25 de mayo de 2013

Un lujo de ciclo - Indie Folks Live, parte 1


¿Y si Londres fuera hoy? Una llovizna salpicando los anteojos, un cielo gris, los dedos fríos. Hago lo de nunca, llego temprano. Flexiono la pierna izquierda. Apoyo el pie, enfundado en unos zapatos acordonados verde musgo (adiós, verano) contra la pared rugosa. Lo bajo. Subo el otro, lo dejo un rato así. Guardo las manos en los bolsillos de la campera, que tiene una re capucha.

Desde que la vi por la ventanilla, me enamoré de la puerta del Círculo de Aragón. La custodian jóvenes preciosos, diamantes humanos en bruto, listos para ser pulidos y brillar. Me quiero quedar acá un rato más, camuflada entre mis músicos de culto y sus seguidores siempre tan vanguardia, esperando a los que están por venir, porque siempre saben dónde estar.

El Dúo de Arturos sube al escenario y suena como lo haría el tocadiscos con cualquiera de los LPs de las bandas que versionan. Contrabajo y violín, estoy en el edén. I see you in my dreams… Qué delicia su retro-música, los vuelvo a escuchar en vivo y entiendo porqué lamento cada vez que me pierdo sus presentaciones. Me cuesta descifrar si el corazón se me detuvo, o si, por el contrario, me explotó: Lux de invitada. Que el mundo se termine esta noche, pero que la magia no.

Prietto en su versión boleros. Ok, voy a tratar de no esperar Av. Corrientes y entregarme a estas canciones de arrabal que suenan a puro corazón y cuerdas. Sé que su cover estrambótico de la canción de Cohen me endulza el corazón de la manera mejor, pero me cuesta encontrar esa sensibilidad en estos otros. De todas formas, percibo de forma perfecta su carisma inmenso que lo excede por mucho en tamaño y forma.

Todo por aquí supera ampliamente mis expectativas, el Ciclo va de lujo. Las proyecciones en la terraza, la música, los invitados. Quiero darle un abrazo a Indie Folks y agradecerle por tan grata reunión.