Mostrando entradas con la etiqueta Tobogán Andaluz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tobogán Andaluz. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de abril de 2014

conmemorar


conmemorar 

juntos, en vivo!, y en el Quetzal

https://www.facebook.com/events/646806525357083/?ref=2&ref_dashboard_filter=upcoming

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Larga vida a mozcu.com


Llego al Festi pasada la medianoche. Sé que seguramente me perdí las bandas inaugurales, me lamento en el camino pero todo se esfuma cuando escaleras abajo me reencuentro con Unione e Benevolenza. Uno de los primeros recintos under donde transpiré música independiente. Se me llena la boca de recuerdos, la piel sensible a los golpes bajos, los pies arrastrados por los rincones viejos. Me acuerdo cuando los chicos contaron con ese entusiasmo con el que encaran el proyecto que estaban preparando una fecha, el  brillo en los ojos, el empuje de siempre. La tiraron como fecha tentativa, el 06 o el 07 de diciembre. Parecía que todavía una eternidad nos distanciaba, pero por fin llegó, como llega todo.

Bajo, entonces. Estamos los mismos de siempre. Felices, de festejo. Eso es lo que pasó durante toda la noche. De eso sí me acuerdo patente, aunque todo lo demás esté medio borroso. Medio viciado por el calor de los cuerpos, por los nuevos invitados al mundo subterráneo, por los saludos en el pogo, por los saltos de acá para allá, las gargantas de fuego. Sé que vi el show de Mi Pequeña Muerte y volví a pensar que “El triunfo de la paz” es un poemario en forma de álbum. Que la banda tiene un sonido contundente, aunque el equipo no le haga justicia. Lo lograron: hay fuego en la mitad de mi mundo. Un puñado de canciones, bien puestas, y pasar a lo que sigue: Mi Amigo Invencible.

Con uno de los discos del año a cuestas, los oriundos de Mendoza hacen vibrar el piso de madera. Los que estaban dispersos se agolpan contra el escenario, y alguien que los descubre por primera vez dice, con asombro entre los lunares, “ninguno está al pedo”. Bien, quizás descubrió la fórmula secreta: alcanzar el equilibrio para que el todo sea muchísimo más desgarrador que la suma de las partes. Por ese lado se explora y se llega al mejor momento. Mariano baja del escenario con la guitarra, y toca un rato entre la gente. Es lo mismo, somos uno. Se despiden del escenario con “Ajeno”, y los versos de Ricky sangrando en todas las bocas, que aúllan felices y violentas. Ese huracán de sonido fue Mi Amigo Invencible, dejándonos tan perdidamente vivos.

Este hermoso manojo de homeless sureños sortea algún obstáculo, se acomoda finalmente y jamás temen lo que profesan: “El terror al lugar común es el nuevo lugar común”. Son flashes que vienen y se van, risas que se mezclan con acordes de “Todos los sábados del mundo” saltos con Jaz, Silvio y Ari, coros, y algo que me llevo para siempre: cuando reís, algo queda en mí. Y para esta altura, el festi es una gran fiesta entre amigos, entre fanáticos de fanáticos. Nos damos las manos y cantamos juntos, nos abrazamos en el pogo o al costado, porque la verdad que esos saltos están lindos pero bravos. Y antes de que la batería se acabe por completo, Valentín y los Volcanes se despiden hasta el 2014.

Tobogán Andaluz la descose. Eso hacen cada vez que tocan en vivo, y esta noche no es la excepción. Pero hay algo además de eso, algo mágico y sagrado que sucede cuando Facu y los suyos la agitan arriba. Rito musical que se hace carne, que te pone la piel de gallina y la voz furiosa. Una atrás de otra, como martillazos en la cabeza que te la hacen estallar. Y pasa de nuevo lo que tantas veces nos alejó del abismo: los cuatro se multiplican, como un milagro. El escenario se desborda, todos los que están involucrados en la misma causa, de una u otra forma, comparten el momento. Lo deshojan, lo beben de a sorbitos para que no se acabe rápido, lo celebran con todo lo que tienen y lo que son. Y eso claro que se contagia, y que recuerda. Quiero ser más precisa. Reviso mis anotaciones, no me entiendo la letra. Son hojas y hojas llenas de palabras deformes. Apelo a la memoria. Ahí se formó algo: una sensación. Algo profundo, transparente y sencillo: felicidad. La consagración de un proyecto que se lleva todo mi apoyo y afecto, el Festi-Mozcu dejó tela para cortar para rato, y miles de pensamientos que se entrecruzan por todos lados. Pero lo que seguro no es indiferente es la contundencia y seriedad del proyecto. Larga vida a mozcu.com, AMEN!

domingo, 14 de julio de 2013

fiesta en La Fiesta - Fiesta de las Luces vol. 7


En su 7° edición, llega La Fiesta de las Luces, que promete calor en esta noche de Julio. El Club del Mundo, una vez más, nos recibe con sus brazos abiertos y esa deliciosa terraza donde ir a mirar los techos vecinos y respirar el cielo citadino por los ojos. Los viernes traicionan, el frío asusta, la lluvia amenaza. Pocos los valientes que llegan a horario. Así y todo, la grilla de bandas es irresistible y la energía de a poco empieza a fluir.

Un Planeta trae desde City Bell su sonido siempre limpio y fresco, ellos son un baúl cargado de canciones ejecutadas con cuidado y precisión. Otra vez, los chicos que se entienden entre miradas sutiles despliegan su encanto y los temas van discurriendo en un continuo equilibrio. Su música suena completa, lograda, como el resultado de una búsqueda que llegó a buen puerto con su disco homónimo, revelación 2012 que todavía pega. Algunas aún no editadas se enlazan, y la apuesta está a la altura de las circunstancias. Confirmando la sospecha, dejan para el final “Un verano”, el tema que pone trance. Unpla lo da todo y todo lo recibimos de buena gana, los chicos del sur dieron la primer patada. El espíritu bien arriba, listo para lo que sigue. Se despiden, pero resuena la frase “míralos venir, con las manos llenas”. De eso se trata la propuesta de Un Planeta.

Algo anima, como una caricia o el viento agitando el pelo. Puede ser la cerveza de litro, barata y a tiro, los que van llegando, esos que reconocés por andar siempre siguiendo a las mismas bandas que seguís vos, la risa compartida con tus amigos. Hasta que suena una de Embajada y caigo en la cuenta, es la música que está sonando lo que anima. Un playlist absolutamente exquisito, entre banda y banda.

Tobogán Andaluz se acomoda en el escenario, sabemos que el agite es inminente. “Vengan más cerca”, invitación gentil, ley en estos casos. Facu y los suyos arrancan con canciones de Viaje de luz, conmoción total. Sube la temperatura en el lugar, los cuerpos se chocan, el sudor viaja de la nuca a la espalda. Pogo indispensable, imposible no vibrarlo, no hacerle compañía y honrarlo. El trío arrasa, como lo hace siempre, canciones como trompos, pequeños huracanes con historias breves y beats fulminantes. Un cover de “The House of the Rising Sun” suma oscuridad al repertorio, temas de lo que será el próximo disco acompañan y el final XXL, tradición y buena costumbre. La fiesta adentro de la Fiesta, eso es Tobogán Andaluz.

Bailoteo apenas con los acordes de los primeros temas, todos esos espíritus colmando el escenario de punta a punta. Su música sombría trae misticismo y blues al Club del Mundo, y este proyecto paralelo de Maxi Prietto va repasando canciones de su disco editado en 2013, resultado de los 3 EPs que recorrieron los suburbios de la ciudad, y de eso cantan. El sonido letárgico inunda el lugar, borrachos echados de bares y un muerto en un placard, armonías que arman imágenes, películas que corren al ritmo de las guitarras western y la voz arrastrada. Ensamblados, esta pequeña multitud arriba de las tablas honra sonidos bluseros. Labor cumplida, Los Espíritus colman expectativas, y yo busco con los ojos, porque sé que entre los desamparados un alma se puso a bailar. 

viernes, 3 de mayo de 2013

Estallando en canciones - Fiesta de las Luces, vol.6


Abro la mochi y hay un montón de cosas amontonadas: la GuíaT, $30 para la entrada, raros peinados nuevos, 4 bandas en vivo, cronistas, JOK, el fotógrafo todoterreno, Colegiales, cansancio, Casi Colegas Casi Competencia, indie o rock. Tengo que ordenarme y salir, pero como sucede tan a menudo, sólo salgo y ya. En el 65 la juventud agita de lo lindo y claro, mañana nadie tiene obligaciones que atender. Al chofer no le causa y paramos en la comisaría para que un gallito los baje del bondi a puro cacareo. Si así arranca la noche, puedo adivinar que el final será, cuantos menos, a la mañana siguiente.

Cerca de la 1 AM abren puertas y ventanas, y las escaleras deparan la sorpresa retro: el lugar se parece un montón a un salón de fiesta de 15, y eso delira a cualquiera. Pasada la conmoción por tamaña extrañeza, Nieva Adentro convoca desde ese hipnotismo oscurantista que lleva su música, mientras nos estallan la vista con su estética incandescente. Chico conoce Alien para despabilar a los dormidos, pasean por los acordes de El Raro, Bonita  y Lejano. Aunque los jóvenes del indie que vinieron a verlos todavía se muestran tímidos, se acercan de a poco a la boca del escenario y se dejan engullir. Es que la música de Nieva tiene la sensualidad de lo irresistible, combinada con la armonía de lo nuevo. Chancho de adorno es la despedida perfecta, para provocar.

Se altera el orden esperado, y Rosario Bléfari entra en acción. Río Paraná atrae a la masa, y el público cobra vida, como un enjambre de abejas celebrando a su emperatriz. Ella, espléndida, les hace honores desplegando un recetario de canciones que a fuerza de talento se convirtieron en himnos: Cuaderno, Vidrieras, Estaciones. Su menuda dimensión es el contrapeso de su grandísima presencia. Casi sin cortes, los temas corren como en un claro, con total transparencia y naturalidad. La gente se balancea como en un panal sacudido. Reina entre todas, la acompaña una banda de muerte pequeña, y juntos llevan adelante un show cargado de emoción y calidad. Se despide justo a tiempo, con esa sonrisa que calma y conquista. Próxima estación: la Luna.

Rosario arrasó, y se llevó con ella esa multitud de abejas multicolores que zumbaron a su ritmo. Mateo y los suyos toman lugar, abren con La energía de los planetas. Quedamos pocos en pie, pero formamos una columna inquebrantable, y ponemos el corazón como bandera para que flamee al compás de esas melodías de ensoñación y locura que son Rayocanción, Absorbo todos los tés de todas las tardes, Él es mi amigo, Lo más campante. Mateo de la luna en compañía terrestial hace canciones que tienen forma de cajita multiforme, y cuando esas cajitas se abren, un ejército de fundamentalistas del folk está atento a inundar el lugar de papel flotante. Es que es inevitable festejar esa melodía hechicera. Como una rana es el gran cierre, y Terremoto hace de las cuerdas de su guitarra un espectáculo prodigioso.

Llega el turno de estos niños mimados que despiertan el instinto, y el lugar se eclipsa porque los tres mosqueteros funden la luna y el sol, y dan nacimiento a otro viaje de luz. Tobogán Andaluz toca María juega a ser un avión, Canción de navidad, Un tesoro en la avenida y esa que me deja sin aire, Esperando la primavera. Facu dice que vino a tocar la guitarra, “no sé si hay otras cosas para hacer” y cada quien a su juego, acá abajo se arma ese pogo de niños sin futuro, y otra vez la energía estalla en cada choque de cuerpos brillando en sudor y fuego. De a ratos se aleja del mic, sólo para que la voz se traslade al otro lado, y la barrera del escenario se rompe de nuevo, como en cada vivo. Lo que más quiero es esa canción compartida, ofrendada en bidireccinonalidad. Todo se vuelve oscuro en el 5to B, y Tobogán está revolcándose en el piso. El fotógrafo todo terreno retrata el momento, y ya no quedan palabras para reflejar la fugacidad de la canción hecha carne.

Con el cuerpo agotado y el alma colmada, emprendemos la retirada y nos despedimos felices de la XI edición de La Fiesta de las Luces.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Tobogán Andaluz en La Cigale


Mi deporte favorito: acordarme en la barra. Benditas ellas, resplandeciendo desde el fondo del salón.

Hay algo de tentación suicida en las barandas cigalinas, me deliro pensando la imagen perfecta si pudiera caer justo arriba de las abejitas coloradas, y el rojo de mi sangre escurriéndose entre las venecitas del mismo color. Tirarse al vacío, qué bien estaría hacerlo mientras suena esta  canción, e ir descendiendo por el aire a toda velocidad como desde un tobogán, pero de pura música!

TOBOGÁN ANDALUZ incita al lío, y eso es lo que vine a buscar. Música fuerte y linda. Canción de Navidad es el puntapié inicial, y el pogo se contiene… sólo durante ese primer tema, porque para Un Tesoro en la Avenida los chicos saltan que da pavor.

Es que Tobogán tiene la fuerza de una topadora, 3 que valen por cientos, y su sonido arrollador. Voy imaginándome el cuerpo rodando en silencio, y para cuando termino con mi visualización resultó que de a poquito nos fuimos amuchando, juntitos adelante, saltando sin dar tregua.

Viaje de Luz, imposible describirlo mejor. Entramos en trance, almas levitando colman el piso más alto de La Cigale, refractando la energía que destellan estos chicos cuando se juntan a tocar.

Mateo y el Yonki son las voces que conducen Lo que más Quiero y las pibas saltando y bailando, reinas todas. Canje de guitarras para el final, una oscurísima Sueños de Cartón, y los toboganes van experimentando, como niños jugando con fuego, hasta incendiar el lugar. Y fin, el fuego ya está acá.

jueves, 14 de febrero de 2013

FIESTA DE LAS LUCES VOL.5 – Tobogán Andaluz



Aprovecho el rato para dar una vuelta por el lugar, sin detenerme demasiado pero prestando atención paso por la expo de fotos de Aldana B. Espanto y todas me gustan. Pero algo me distrae, una idea que venía subiendo de los pies a la cabeza: las escaleras del Matienzo son desproporcionadas, los escalones son altos pero angostos, y los pasos que hay que dar para subirlos no son regulares y constantes. Y me encanta que así sea, me gusta subirlos y bajarlos, me gusta que aquello que separa un espacio del siguiente no sea completamente predecible y rígido. Da cuenta de la personalidad del lugar, con la me siento muy afín.

Y ahora sí, llegó TOBOGÁN ANDALUZ para entrar en nuestra alma usando de vehículo nuestras 2 orejas. Ellos son, estrictamente hablando, 3, tres seres que se ensamblan de forma perfecta y entregan como resultado de esa comunión melodías que brotan desde el origen mismo del cosmos. Pero, al mismo tiempo, estoy aprendiendo que Tobogán es una ola expansiva que arrastra a todos quienes estén dispuestos a dejarse llevar. Los más valientes usurpan el escenario, asaltan los micrófonos y hacen allí arriba lo que les venga en gana. Y Facu los deja, imagino que será porque sabe mejor que yo que eso también es parte de la esencia.  

Atrás de este Tobogán, del que cuando uno se anima y se tira lo reciben giros que dan vueltas y vueltas en espiral, se ve el dibujo de un lobo aullándole a la luna, imagen que me remite a mi costado más animal y primitivo. Y estar acá, pegados unos a los otros, sintiendo que en esa mínima distancia que separa un cuerpo del otro se percibe la luz que cada quien emana, me remite a la idea de unidad, como si estuviéramos todos ensamblados y fuéramos una misma masa humana, dejándose llevar por esas sensaciones viscerales y primitivas, tan intensas e inevitablemente agudas que despiertan las canciones de la pandilla tobogana.

Sin una voz, son decenas de voces. Sin un rumbo cierto, son infinitos los caminos por los que va viajando el show. El pogo es irrefrenable, arrollador e irresistible como la manzana de la tentación. Abandonamos con él el perdón, pero ganamos la vida eterna hundidos en canciones que nos colman y serenan para siempre.  


La simbiosis da como resultado un acopio de energía que detona los equipos de sonido, y el final es algo precipitado y resistido. Lo que es imposible es negar que la fiesta de la luces dejó un destello de luminiscencia imposible de borrar.

domingo, 23 de diciembre de 2012

CICLO LA EXPANSIÓN: Mateo de la Luna en Compañía Terrestial – Nieva Adentro – Tobogán Andaluz


Ya pasó la medianoche y el mundo no se transformó (aún) pero MATEO DE LA LUNA EN COMPAÑÍA TERRESTIAL  ya empezó a tocar (recién) y WOW, qué bueno que está! Qué pena saber que van a terminar, maldita finitud de lo bueno. Es el segundo tema, y yo ya me convertí en una entusiasta apasionada de sus canciones breves e intensas, de su ritmo atroz y juvenil, de sus voces invencibles. Viaje sideral, en la Luna se la pasa de 10.
Llega el turno de NIEVA ADENTRO, los escucho con desconfianza porque su disco colgado en bandcamp no me deslumbra. Pasan las primeras canciones y me arrepiento infinitamente de haber desconfiado de ellos.  Algo en ella me hace pensar que es Alicia, entonces su música es la ruta a Wonderland. Decido que conocer un grupo es, por lo menos, haberlo visto tocando en vivo. No hay disco de estudio que capte la magia que ahí se genera. Aplauso sostenido para la banda toda.
Me cuesta encontrar las palabras que reflejen  fielmente lo que sentí cuando en El Club Del Arte TOBOGÁN ANDALUZ tomó el control. Una verdadera fiesta musical, quizás de eso se trató el show de la banda del Facu. Por propiedad transitiva llegaba al público la energía transformadora que el trío genera en el escenario y todos fuimos una y la misma masa moviéndose al ritmo andaluz. Hay pogo, hay mosh, hay músicos amigos subiendo y bajando, las cuerdas de la guitarra que se cortan, los fanáticos coreando a viva voz los estribillos, los cuerpos exudando la más pura de las felicidades. La fuerza descontrolada de estos 3 me hace pensar: OK, llegó el 21/12/2012 Dónde moriré? Pues si lo hago aquí no estaría nada mal…