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lunes, 22 de julio de 2013

Qué viva el rock! - Eruca Sativa en Vorterix



“Con la entradita en la mano, vamos que arranca”, apuran los muchachos en la puerta, con extrema puntualidad. Entraditas que estuvieron disponibles a través de un sistema de venta online. Señales que dan cuenta de la dimensión del show. Eruca Sativa conquistó ese espacio que se abre entre el under y el mainstream, cruzó ese pequeño abismo y está del otro lado de la orilla para demostrar que tienen con qué sostenerse.

Arrancan con “Mi Canción”, y todavía hay luces prendidas en un Vorterix que está hasta las manos. Vestidos de rojo y negro, Brenda Martin en bajo, Gabriel Pedernera en batería y Lula Bertoldi en guitarra y voz, se acomodan en sus lugares, uno al lado del otro. Ni adelante ni atrás, ninguno escondido en la espalda de nadie. Acaso sea ese el secreto de la banda, funcionar en equilibrio, como un triángulo justo y necesario.

Moderados en su fuerza, sin perderla ni agotarla, van repasando temas de sus tres discos. “Desatlo”,  “Paraíso en retro”, “Real ficción”, “Para que sigamos siendo”. El público, ecléctico por donde se lo mire, mete pogo a fondo. Trajeron una bandera que extienden con amor sobre las cabezas. Alzan las manos en una coreo que no buscan, corean los temas. La energía fluye y rebota ida y vuelta. “Amor ausente”, y los ves abrazándose a cococho. Sienten la canción a flor de piel, no se contienen.  

 “Se cumple un camino para nosotros”, cuenta Lula, “siempre nos sentimos como el primer día, como el primer recital”, y presenta a sus compañeros. Vieja costumbre de buen gusto, da lugar al aplauso y al reconocimiento. Creciendo y decreciendo en intensidad, el power trío cordobés se luce en cada acorde. La voz de Lula va abriendo el camino sin perder potencia. Las chicas en andas, todos coreando, las canciones de Eruca Sativa vibran en la caja torácica.

Intensidad dosificada. Sonido macerado para llegar a ser limpio y crudo. Eruca suena a rock, pleno y expansivo. Tres que valen por una tonelada. “Eco”, “Cómo vas a hacer”, “Eleanor Rigby”, ese cover de Los Beatles que les sale impecable. Mística develada, hay tiempo para un solo de batería, arrasador. El turno del bajo, que se luce furioso. Momento de intimidad compartida, Brenda toca las cuerdas de Lula, y Lula hace lo suyo en el bajo. “Magoo”, “Fuera o más allá”, “Queloquepasa”, “Para nadie”.

Una persona a caballito bien podría ser una postal común en este tipo de recitales. Pero, una persona arriba de otra persona arriba de otra más resulta épico. Una hazaña que requiere equilibrio, confianza y práctica. Verlas alzadas por sobre todas las cabezas, agitando desde una altura inalcanzable, sin caerse ni doblarse. Como si esa imagen entre la multitud de espectadores fuera un reflejo de lo que está pasando arriba del escenario: armonía y contrapeso, balance que se ajusta en la trinidad. Me sumo al cántico de cancha, “vamos Eruca la puta que lo parió”, que viva el rock. 

lunes, 1 de julio de 2013

Si vienen a buscarme, estoy dormida - El Mató en Vorterix


Si vienen a buscarme, estoy dormida. Y dormida sueño que El Mató está tocando en el Vorterix y que llego tarde. Pero no me importa, porque no me pierdo “Amigo Piedra”, y porque sé que si zigzagueo hasta el fondo voy a chocarme con el pogo que agita a centímetros del suelo. Y en ese sueño, estoy arriba de mi casa con un rifle, que suelto para aplaudir con las manos en alto cuando el Chango le da duro al bajo en “Mi próximo movimiento”. Si vienen a buscarme, estoy dormida. Y dormida sueño que bajo la luz de la luna gigante alguien me da un beso mientras los pibes en el mosh reciben el mantra, espero que vuelvas, chica rutera. Si vienen a buscarme, estoy dormida. Pero esta noche me despierto y pienso en el tiempo perdido.