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martes, 7 de abril de 2015

Facu Tobogán + Mateo de la Luna en Korova



Siempre a la luz de la luna, como siguiendo a mateo en la tierra. Siempre bajo su cobijo, saludándola desde la noche porteña. Y si hay patio, claro que ahí nos encuentran. La cita es temprano, pero el show se demora en una espera amena. Los infinitos espacios de Korova encantan los sentidos. La cerveza está fría, y al alcance de los bolsillos y su mala costumbre de estar siempre flacos, pero sedientos. Las luces del lugar, los detalles de artes plásticas en cada rincón, una foto casi perfecta. Esperamos sin apremio, sin apuro. Y la paciencia tiene recompensa, “mi alma está dentro de una guitarra vieja”, canta  Facu Tobogán acompañado por Manuel Larisgoitia en las cuerdas. Se van sumando los músicos que integran la banda que lo acompaña esta noche, y junto a Leandro Bogado, Nicolás Stamm y Ketchup, completan la formación. Canciones propias y ajenas, traídas desde diferentes latitudes y placas, traídas desde lo inédito y ceremonial. Facu se desliza entre los pies de micrófono, se mueve entre los cables, su voz nunca se pierde. Es esa presencia que está por todas partes, dando el show, pero también sumido en su mambo, abstraído en su banda, articulando la manera de cantar la canción que ya eligió para compartir, para revelar. Va y viene con una botella de vino en la mano, de espaldas al público se dedica de lleno al batero. Y vuelve, y nos canta como quien se desgarra. Y en esa letanía, la banda se escapa. El final es Facu solo con su guitarra. Se cuestiona, pero deja una enseñanza: ahora sí, los que estamos acá conocimos a Lou Reed.

Con cierto halo de timidez e intimidad, la voz líder de Mateo de La Luna en compañía terrestrial nos regala una vez más esa “Cajita multiforme” en la que viven todos los acordes que devuelven la energía, la alegría y el corazón entero. Estrenando octapad, con un debut en los sintes y un contexto atípico, “La energía de los planetas” es la segunda en la lista y con banda completa. La “Triple M” al frente, con Mariano, Mateo y Matías comandando esta nave espacial que es Mateo de la Luna sonando en vivo. Y lo bien que suenan, hoy también. Entre temas de “La energía” y algunos no editados pero bien conocidos, la lista se agota casi sin dar tregua. La guitarra de Terremoto en “Absorbo todos los tés de todas las tardes” sigue siendo un verdadero lujo, y lo es también la armonía de los sonidos de todos los instrumentos, rugiendo parejos. Nota aparte para “El lado terrestrial”, canción de una dulzura inigualable y una cadencia sublime, que interpretan Mateo y Terremoto a dúo, pero como si el universo se pudiera acabar en seguida en sus voces, o en el traste de sus guitarras, o en la poesía que hay detrás de esa canción maravillosa. Y al socorro de la sensibilidad que queda latiendo al borde la piel viene una casa a incendiarse, un viaje por las galaxias para eliminar el mal. 

Podrán tener otra forma, ser otra propuesta, armar una puesta alternativa. Podremos estar sentados y pasivos, ajenos al papel picado, al grito al filo de la garganta, al pogo y al baile. Pero la esencia sigue intacta, y la pregunta tiene respuesta: si esto no es el amor, entonces ya no entiendo nada! 

Tobogán Andaluz toca el 11-abr a las 21hs en El Quetzal

miércoles, 22 de octubre de 2014

Lo más campante - Festival de la Luna, 1ra fecha


¿Cuándo fue la última vez que cerraste los ojos porque la música te atravesó de una manera sideral? ¿Hace cuánto no flotás entre versos hasta sentir que el cuerpo finalmente se desintegró? Acá está Mateo de la Luna, tocando en vivo, y tiene las respuestas en forma de canciones. Ellos te invitan, te piden que te acerques al borde del escenario. Vos podés  zambullirte en su océano.

La sede es Liverpool, bunker donde a mediados de mayo tuvo lugar la presentación oficial de “La Energía”, primer larga duración de la banda, fruto de un exitoso proyecto de crowdfounding. No olvidar la dedicación y el amor que acompañó cada carta de agradecimiento. El marco es el Festival de la Luna. Antes pasó Paquino Pasión, pero por desconfiar, la puntualidad de la fecha me jugó una mala pasada y me queda abrir el cofre del tesoro de sus canciones y compartirlas así.

¿Cuál es tu arma, tu musa, tu modo? ¿Cuántas heridas todavía abiertas, cuáles son las cicatrices que no te avergüenzan? “Porque el miedo más grande es la profundidad del corazón”, asegura Mateo en una canción nueva que tiene de hermosa la conjunción de climas, las cuerdas talentosísimas de Terremoto, y una apuesta al sonido todavía más fuerte que las ya editadas. La ausencia de la dulcísima voz de Belén es siempre motivo para un lagrimón. No obstante, los chicos saben arreglárselas muy bien. Los teclados se pierden del campo visual, allá en lo alto. Pero no es necesario verlo para percibir su indiscutida presencia.

“Si esto no es el amor, entonces ya no entiendo nada!”, cantan en “Iván”, la canción que eligen para abrir el show. El repertorio sigue, pasan casi todas las del disco, y suman dos temas nuevos. Un viaje, una puerta, un montón de pétalos blancos vueltos canción. Sí, esto es el amor, esto tiene que ser el amor.

Turno de Los Coming Soon, amantes de la música para pista de baile. Y no es sólo su groove el que captura la atención transformando el clima del lugar. Es también ese look que cultivan, que los hace ver contemporáneamente retro. Son hermosos, se mueven, invitan, se los ve disfrutando y eso contagia. Al segundo tema el jopo de Patricio cae, y cualquiera pudo haber pensado en ese dicho popular que asegura que Elvis está vivo. Lala baila, el cuerpo es su instrumento y sus pasos marcan el ritmo.

“Hi everybody”, con el mismo saludo inicial con el que arranca “Now” (escúchese el disco debut “We are family” para su total disfrute). La lista de temas se va alternando entre ésta y su última placa. Como era de esperarse, ese espacio sagrado al pie del escenario va tomando identidad, y los cuerpos no pueden contenerse. Los Coming Soon nos pusieron a bailar. No dejan afuera ningún hit, y el momento en el que interpretan “La Pista” bien podría resumir la comunión que logran con el público. Como en un ritual, los hermanos Hirsch se ponen en cuclillas, se acercan a la orilla, y la canción explota en un baile multitudinario.

Cierran con “Cowboys”, y nos dejan con el humor listo para salir a conquistar todas las pistas de baile del mundo! Es sábado, la lluvia  ladró pero no mordió. Estamos más que preparados.

segunda fecha del "Festival de la Luna"
sábado 25/10 - 21hs - Liverpool bar, Arévalo 1376

domingo, 18 de mayo de 2014

Mateo de la Luna es La Energía


La ventaja de llegar temprano es atestiguar el inicio del rito: la Compañía Terrestial dando vueltas por el lugar. Cargados al mango de sensaciones intensas, contagian sus nervios, su ansiedad, su pasión, sus ganas. Están los sobres con los premios, como si el disco no fuera suficiente. Y cada sobre pensado especialmente, dedicado, dibujado. Cartas escritas a mano, una reliquia en estos tiempos, que funcionan como un perfecto transmisor de amor entre quien la escribe y quien la recibe. La primera emoción fuerte de la noche llega adentro de ese sobre de papel madera que es una puerta a su maravilloso universo. Sentirse parte de su mundo, ser un visitante en su planeta colmado de emociones puras.

Facu Tobogán inicia la velada en un Liverpool repleto. Con su guitarra y la magia hipnótica de sus canciones inaugura el encuentro. El público recibe sus melodías desde el piso, el catálogo de temas repasa su discografía solista arrancando por “Entre las sombras”, de su cautivador EP Cuentos de Terror.  Temas de Jonny Clift, algunos Lados B y un final intenso con un cover del Flaco Spinetta que deja el corazón abierto para lo que sigue.

En el local de Palermo el público arenga por Mateo. El aplauso pide que la banda tome las riendas, quienes con formación completa y el pecho abierto detonan el primer disparo, “El Big Bang”. El sonido del lugar es impecable, y un poco alejados ya del folk sencillo explotan en una cadencia más rockera que refleja la madurez de su desarrollo musical. La lista de temas sigue el orden del disco que están presentando, que es una verdadera delicia. La lluvia de papelitos estalla en el momento justo, y esa marca registrada de confeti en vivo retrata el momento perfecto.

Globos con papel picado, como piñatas que sobrevuelan las cabezas y revientan de energía, ni más ni menos. La retroalimentación es continua, y la emoción de la banda se hace patente en las sonrisas de los seguidores de siempre. Cantarle a un amigo, a la esquina del barrio, al afecto. Creer que el amor es lo que va a salvarnos. Las voces de Belén y Mateo armonizan de manera justa, Terremoto  es un lujo en las cuerdas, Mariano Posse hace del bajo un monumento y la batería dispuesta un escalón arriba ordena el beat pulcramente. 

Están en su mejor momento, presentando un disco que los consagra y hace justicia de esa música maravillosa que regalan sin reparos. El show es un augurio, La Energía es simplemente perfecto. Perfecto porque está hecho con entrega, con transparencia, con la intención de transcender el individualismo y derribar muros y hacernos partícipes de esto. Pasó la piel erizada, el aplauso hasta enrojecer las palmas, el coro desmedido de una canción que se hizo himno y estoy feliz de haber vivido, una vez más, la experiencia es sentir que viajamos por las galaxias eliminando el mal del universo. 

sábado, 10 de mayo de 2014

escribe el día su canción de sábado


la noche de sábado que se multiplica así:

Antolín / Ignacio Herbojo en Casa Brandon
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Fémina tocando en Corpo en Patas 
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el imperdible: Mateo de la Luna presentando "LA ENERGÍA" en Liverpool Bar... VAMOOOOO! 
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Los Monkeyness tocando en ese lugar hermoso que es La Casa
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miércoles, 2 de abril de 2014

conmemorar


conmemorar 

juntos, en vivo!, y en el Quetzal

https://www.facebook.com/events/646806525357083/?ref=2&ref_dashboard_filter=upcoming

viernes, 4 de octubre de 2013

viernes, 17 de mayo de 2013

Mateo de la Luna está editando su primer disco!


Bandas indie, millones y millones. Bandas nuevas, miles y miles. Bandas indie, nuevas y buenas, cientos y cientos. Bandas que hagan canciones tan hermosas como las que hace Mateo de la Luna, ¡una sola!

Cada vez que fui a verlos en vivo, me nació una pluma en la espalda. A esta altura, ya puedo decir que escuchándolos aprendí a volar.

Mateo y los suyos están buscando editar su primer disco de estudio, y necesitan una mano. Yo, si tuviera más de dos, se las daría con los ojos cerrados. Sencillamente, porque sé que tener todas sus canciones adentro de mi estéreo es un entrenamiento para poder sobrevolar la ciudad cada vez que quiera.

Enterate cómo formar parte de La Energía de Los Planetas:



viernes, 3 de mayo de 2013

Estallando en canciones - Fiesta de las Luces, vol.6


Abro la mochi y hay un montón de cosas amontonadas: la GuíaT, $30 para la entrada, raros peinados nuevos, 4 bandas en vivo, cronistas, JOK, el fotógrafo todoterreno, Colegiales, cansancio, Casi Colegas Casi Competencia, indie o rock. Tengo que ordenarme y salir, pero como sucede tan a menudo, sólo salgo y ya. En el 65 la juventud agita de lo lindo y claro, mañana nadie tiene obligaciones que atender. Al chofer no le causa y paramos en la comisaría para que un gallito los baje del bondi a puro cacareo. Si así arranca la noche, puedo adivinar que el final será, cuantos menos, a la mañana siguiente.

Cerca de la 1 AM abren puertas y ventanas, y las escaleras deparan la sorpresa retro: el lugar se parece un montón a un salón de fiesta de 15, y eso delira a cualquiera. Pasada la conmoción por tamaña extrañeza, Nieva Adentro convoca desde ese hipnotismo oscurantista que lleva su música, mientras nos estallan la vista con su estética incandescente. Chico conoce Alien para despabilar a los dormidos, pasean por los acordes de El Raro, Bonita  y Lejano. Aunque los jóvenes del indie que vinieron a verlos todavía se muestran tímidos, se acercan de a poco a la boca del escenario y se dejan engullir. Es que la música de Nieva tiene la sensualidad de lo irresistible, combinada con la armonía de lo nuevo. Chancho de adorno es la despedida perfecta, para provocar.

Se altera el orden esperado, y Rosario Bléfari entra en acción. Río Paraná atrae a la masa, y el público cobra vida, como un enjambre de abejas celebrando a su emperatriz. Ella, espléndida, les hace honores desplegando un recetario de canciones que a fuerza de talento se convirtieron en himnos: Cuaderno, Vidrieras, Estaciones. Su menuda dimensión es el contrapeso de su grandísima presencia. Casi sin cortes, los temas corren como en un claro, con total transparencia y naturalidad. La gente se balancea como en un panal sacudido. Reina entre todas, la acompaña una banda de muerte pequeña, y juntos llevan adelante un show cargado de emoción y calidad. Se despide justo a tiempo, con esa sonrisa que calma y conquista. Próxima estación: la Luna.

Rosario arrasó, y se llevó con ella esa multitud de abejas multicolores que zumbaron a su ritmo. Mateo y los suyos toman lugar, abren con La energía de los planetas. Quedamos pocos en pie, pero formamos una columna inquebrantable, y ponemos el corazón como bandera para que flamee al compás de esas melodías de ensoñación y locura que son Rayocanción, Absorbo todos los tés de todas las tardes, Él es mi amigo, Lo más campante. Mateo de la luna en compañía terrestial hace canciones que tienen forma de cajita multiforme, y cuando esas cajitas se abren, un ejército de fundamentalistas del folk está atento a inundar el lugar de papel flotante. Es que es inevitable festejar esa melodía hechicera. Como una rana es el gran cierre, y Terremoto hace de las cuerdas de su guitarra un espectáculo prodigioso.

Llega el turno de estos niños mimados que despiertan el instinto, y el lugar se eclipsa porque los tres mosqueteros funden la luna y el sol, y dan nacimiento a otro viaje de luz. Tobogán Andaluz toca María juega a ser un avión, Canción de navidad, Un tesoro en la avenida y esa que me deja sin aire, Esperando la primavera. Facu dice que vino a tocar la guitarra, “no sé si hay otras cosas para hacer” y cada quien a su juego, acá abajo se arma ese pogo de niños sin futuro, y otra vez la energía estalla en cada choque de cuerpos brillando en sudor y fuego. De a ratos se aleja del mic, sólo para que la voz se traslade al otro lado, y la barrera del escenario se rompe de nuevo, como en cada vivo. Lo que más quiero es esa canción compartida, ofrendada en bidireccinonalidad. Todo se vuelve oscuro en el 5to B, y Tobogán está revolcándose en el piso. El fotógrafo todo terreno retrata el momento, y ya no quedan palabras para reflejar la fugacidad de la canción hecha carne.

Con el cuerpo agotado y el alma colmada, emprendemos la retirada y nos despedimos felices de la XI edición de La Fiesta de las Luces.

martes, 30 de abril de 2013

Las venas musicales - Fiesta de las Luces vol. 6 en JOK




Cualquier crónica que relate los vols. anteriores de esta Señora fiesta es motivo suficiente para motivar la asistencia a esta nueva edición, o bien generar la curiosidad suficiente para asistir por vez primera.

La mágica fuerza de atracción de Tobogán Andaluz, la dulzura de las rimas de Mateo de la Luna, la voz hipnótica que comanda Nieva Adentro y la distinguida presencia de Rosario Bléfari (sí, Rosario Bléfari, leíste bien).

Nada más que decir, Lupe los quiere ver a todos ahí!

Martes 30 de Abril, 23 hs – JOK, Alvarez Thomas 847


sábado, 30 de marzo de 2013

La música que respiro - Mateo, Valentín y Bicicletas en Salón Pueyrredón


Salón Pueyrredón, una estrella a cada lado del cartel y así fue siempre. Las ventanas abiertas de par en par dejando entrar el aire viciado que llega desde la emblemática Avenida Santa Fe, las escaleras de mármol, la barra y su modesta oferta, la mesa de discos. Y así, sin más, el show empieza.
Facu de invitado y suena “Lo que más quiero”, pauta de que estamos frente al momento convertido en un clásico de los shows en vivo de Mateo de la Luna. El ventilador hace que el pelo flote por el aire, como tanto me gusta, y lo deja viajando por la galaxia, eliminando el mal del universo. Los pájaros me llevan al fondo del océano, ese es el mundo en la luna que propone Mateo.
Todavía hay una  distancia que separa al público del escenario, una barrera invisible que nos mantiene alejados y contenidos, y así vamos a permanecer. Ni el ritmo sentido de “Como una rana” va a hacernos saltar esta noche, pero eso no quita que los chicos no estén sonando fatal, con toda la energía terrestial que los caracteriza. Breve pero intenso, a su paso dejan el aire atiborrado de bravura y potencia.
Yo, por suerte, tengo la mía al lado. Me gusta escucharlos en vivo cantándole la canción con la que bauticé a mi Pequeña Napoleón. Valentín y los Volcanes armó un playlist impecable, honrado la re-edición de Todos los Sábados del Mundo, y  eligiendo los hitazos de Play al Viejo Walkman Blanco, disco emblema dentro de mi reproductor de Mp3.
Algunos momentos en los que los parlantes devolvieron ese sonido intenso con el que se entregan los valentinos y ya no fue posible quedarse quietito en el lugar, aunque la fiebre se mantuvo contenida, el estallido a punto, pero reservado: “Los chicos de Orense”, “El gran hombre del planeta”, y la despedida a todo trapo con “Pararrayos”. Y a esta altura, ya estoy hecha.
Bicicletas arranca con “12 Peces”, y después ya me adivinan con mis ojos mirando siempre desde lejos, como un agujero negro más. Llegó el momento del rock en estado puro. El público y el ritmo tienen una esencia más ruidosa que cancionera, toma el protagonismo la sonoridad salvaje de las cuerdas, el beat rockero de la bata, los teclados implacables. “11 y 20” es todo lo que estaba esperando, y no me decepciona en lo más mínimo. Hunden el Salón en su power rock repleto de canciones intensas, penetrantes.
Una fecha que ofreció pluralidad de géneros y lo mejor en cada uno de ellos. Embriagada de música y asustada hasta la médula, me retiro de Salón y me despido hasta la próxima, porque el río va hacia el mar.