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miércoles, 10 de septiembre de 2014

Tomás Amante y Francisca & Los Exploradores en VeP



Los opuestos se atraen. En este caso, una pequeña omisión de palabra y la fecha compartida por Tomás Amante y Francisca & Los Exploradores el pasado domingo en Vuela el Pez puede definirse: los opuestos, atraen. Desde esquinas diametralmente enfrentadas, ambos músicos abrieron su abanico de canciones y nos ayudaron a combatir el bajón del último tramo del fin de semana. En una noche de luna amarilla y redondísima, en la calidez de una primavera que no llegó, Tomás y Fran Saglietti se plantan delante de las luces del escenario de este club de arte, y lo dan todo, cada cual a su manera.

Tomás primero. Con un cover de “Dame un talismán” como primer paraje, monta un paisaje donde la profundidad de su voz es el faro y las seis cuerdas de su guitarra, el cielo y todas sus estrellas. Recorre los temas editados en su primer disco solista, “El hueco”, presenta algunos inéditos pero siempre naufragando en esa candidez irremediablemente atractiva que es la paleta multicolor de su voz. La poesía escondida en los versos, una guitarra rasgada con la energía de lo verdadero y ritmos que llegan como el oleaje de un mar revuelto, pero incesante y eterno. El silencio en el lugar es absoluto. Amante cautivó como lo hacen los brujos. El final se precipita y es sin anestesia. Ayudame a irme, limpiá la casa, que sólo hace falta…

Turno de Francisca, en un plan más experimental. Es el mismo escenario, pero hay más cuerpo, más movimiento, más paseo escénico. La estrella en este caso es el sinte/sampler/mixer, que lo tiene completamente embobado de amor, y de música y de ganas de apretar todas las perillitas e ir probando. La guitarra, un complemento en esta oportunidad. Algunos románticos la aclaman, y sentado al borde del escenario toca tres al hilo, “Hombre”, “Virgen”, “Contrainidiaciones del pensamiento”. Pero está inquieto, algunos ruidos estallan, tiene ganas de jugar: “los domingos hago stand-up también”. Se repite cover, pero esta vez es una de Los Espíritus, “Las sirenas”. “El día de la lenteja”, y la despedida pegadito al sinte. Algunos sonidos nuevos quedan rebotando, y una frase que vive en “Barbuda”: decile no al enrosque, deja que el aire lleve su voz hacia otra parte inmune al boicot. 

Fecha yin-yang, el orden y el caos, lo blanco y lo negro, cercano y lejos. Sobre el final de la semana, que es también principio, ahí donde converge, se dio este equilibrio. SALUD!

domingo, 1 de junio de 2014

Como en Casa A


Sentirse a gusto, como en casa. Bien recibida, cálida. Los lugares como estos pueden ser arcones de recuerdos de noches que están por venir. El espacio colmado de personas con las que seremos ex-amigos antes de conocernos♪♫. Es difícil determinar los motivos que hacen de Casa A un bunker perfecto. Como las viejas recetas familiares, que las nuevas generaciones intentan copiar sin alcanzar el mismo resultado, aunque sigan las instrucciones al pie de la letra. Ese mismo misterio, que intriga y gusta. Quisiera poder aplicar para mandarme mudar acá.

Las terrazas de los edificios vecinos, las cuento, les dibujo el borde en el aire con esta misma lapicera. Proyecciones psicodélicas en las paredes de una, un cuarto con cuadros, y otro y otro. Una cocina que oficia de barra y expende bebidas en frascos, como medicamentos milagrosos recetados por sabios.

Un patio es la gloria. Una noche de otoño, una pequeña manada de desconocidos abrazando la música nueva, un puñal en mensaje que no llega, una señal, la misma. Hernán Segret dispara los primeros acordes, con guitarra y sin mic. Mientras lo escucho pienso en próceres del rock local, en uno delgadito más que en ningún otro, y en algún músico de Morón del que hace mucho no tengo noticias. Me gustan sus canciones, la armonía con la que las hace sonar, su voz serena. La dulzura. Un muy lindo inicio para esta noche musical.

Al costa hay una huerta, la vida arrinconada y el hospital perfecto para una menta. Una de esas lámparas que dan calor, uno de esos calores que energizan los días de rutina. Francisca y los Exploradores, en versión solista y dúo. “De su sal”, “Todos  como vos” casi a cappella, porque la guitarra es rasgueda apenas. Imponiendo su modo, su forma y su tiempo, hace con las canciones lo que quiere, las moldea de nuevo, y así nuevas las entrega y son hermosas también. Nico Garay se acomoda en el teclado, y la música encandila de otra manera, con una energía que camina las notas. La voz pasa a un plano casi silencioso, pero el giro sonoro resulta interesante y el repertorio no excluye los hits Barbuda.

Hacia el final todo se transforma otra vez, de la silla contigua me llega una palabra que resume la situación: “enloqueció”. Y en una versión a su propio estilo, Fran canta “Viejos Vinagres” a puras bases. Se despide con “El día de la lenteja” y deja en evidencia que solo, acompañado, con madera o pc, el escenario es su lugar.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Las coplas alegres de mi ciudad


Noviembre se va. Deja una estela, un caminito de pequeños hitos que seguro más adelante nos volvamos para cosechar. Que por más inesperada que seas, alguien te espere, que la mística se multiplique por tres y que los días se fundan en noches que amanecen y en tu cama algo dorado descanse. Pensabas en mudanzas, en lugares que se expanden, en otros que se exilian, y algunos nuevos que llegan. De Tte. Benjamín a Pringles, porque Almagro también siempre estuvo cerca. Pero puede pasar que sea una noche de jueves hermosa y esas bandas que te gustan compartan una fecha en el Matienzo.

Entonces, Los Animales Superforros arrancan con el warm-up. Algunas canciones de “Coplas”, otras nuevas, a editarse en su próximo disco, prometen. Las voces están enfrentadas entre sí, se desafían con miradas regalando sus perfiles al público, que de a poco quiebra la quietud. Charango, flauta, sampler. Música que suena a psicodelia del altiplano, provocando que la sensorialidad se despierte como un animal en cautiverio. Melodías que invitan a cerrar los ojos, que dan ganas de soltar el cuerpo y ver qué pasa si… Algún bailarín se adueña de ese espacio privativo que marca la distancia con el escenario y el movimiento se vuelve contagioso. Antes de tocar la que siempre espero, el show termina. Misión cumplida: subió la temperatura en el lugar, los animales están liberados, estos superforros son energía en estado puro.

Hay tantos recovecos todavía por recorrer. Están los pasillos para acá, para arriba, y para allá; las escaleras todavía vírgenes de pintadas; la terraza, gloria de aire limpio y estrellas; y la simpatía atrás de la barra. Distracciones que atentan, dejo pasar a Hipnótica sin querer. Pero llego a la primera fila para Francisca y los Exploradores. En plan trío y enchufados. Una faceta casi opuesta a la que vi por última vez. Diferente, pero con la misma intensidad y potencia. Un sonido más rockero para “Chica de la Playa”, “De su sal” y la canción con la que los conocí “Contraindicaciones del pensamiento”. Los sentidos siguen encendidos, recibiendo el brío de la música de Francisca, donde cada canción es un pequeño viaje a ese universo que explora la inocencia como un arrebato de serenidad atemporal. Cada tema un mundo que describe y abre puertas. Yo me dejo guiar por el sonido y es como si la electricidad me recorriera las venas. De nuevo, esa sensación de que termina demasiado pronto. Seguro sea porque lo bueno si breve. Francisca me sorprende, de nuevo para bien. Se va una fecha de esas lindas, de ritmos en fusión y psicodelia.

domingo, 16 de junio de 2013

No bailo, si no es con vos - Francisca y los Exploradores en Makena



Noche de primavera en el último jueves de otoño, oximorón estacional. Guiño para intentar con un bondi nuevo y pegar la vuelta desde el Ateneo hasta Makena, donde espero que estén por tocar Francisca y los Exploradores. En el viaje voy pensando si efectivamente nunca fui a ese lugar.
En mi imaginario, Makena es rock, rock chabón, rock barrial, rock and roll, rock del país. Así que no, no fui ahí todavía. Me animo, aunque sea medianoche y sepa que el hechizo se rompe, cruzo el telón de la puerta, y no lo puedo creer, la banda flota en el aire!

A Francisca… los escuché hace poco, un colega competitivo me regaló una de sus canciones cuando me vio al borde del ataque de nervios. En todo el día, no pude dejar de darle repeat, los agrego a Facebook, y resulta que esta misma noche hay presentación en vivo. Sumo otro guiño a la lista, y decido que está bueno, de nuevo, hacer algo por primera vez. Hoy, trabajo jornada doble.

Ese telón plateado que enmarca el fondo del escenario, plegado una y otra vez hasta el infinito, es un desafío. Definirlo como “exótico” sería benévolo, decir “bizarro” sería injusto. Medio porno, tal vez¿? Las luces juegan arriba de él, faltan los espejos y ahí sí: bingo. En formato trío, guitarra, batería y bajo, arrancan. Saludan desde las alturas, “Hola, somos Francisca y Los Exploradores. Qué onda, todo bien¿?”. Claro que sí, si ustedes suenan de lujo y la noche está en pañales.

Tocan “Chica de la Playa”, la gente se despide de sus sillas, aunque sea imposible estar cerca de la banda, que sigue suspendida en el éter, a metros y metros del nivel del mar. Nunca va a haber pogo en Makena, pero si lo hubiera, sería divertido participar. Fanáticos y grouppies escalando al cielo, para besarles los pies a los músicos de hoy.

Ten cuidado con la condición, con todas las cosas que no sos, esas líneas que tiran en “Elija y gane” pegan flor de viaje. Sofía, de Los Labios, es la segunda voz en “Contraindicaciones del Pensamiento”, y yo brindo mental y virtualmente por nuestra amistad. Suena “Todos como vos”, después esa que dice todos quieren saber a dónde piensas llegar con esa actitud, uy, cómo la rockean con ésta! Alguien dice “Alta Patrulla”, en clara referencia a La Patrulla Espacial. Para mí, la asociación no es tan clara. Sí, por el contrario, veo que todos estamos de dorapa, cogoteando de izquierda a derecha al ritmo. La estamos pasando bien acá abajo, no pedimos más.  


Los ventiladores agitan el pelo, que también flota. Me gusta cómo hacen sonar “El día de la lenteja” en vivo, aunque sea la última y en Makena no haya bis, nunca.