Hernán presenta 20 jaikus
en El Universal, desde las 21hs
Los
Chicos
de Portugüal llegaron desde la ilustre ciudad de La Plata para
sacudirnos. Tienen su metodología, que dista del desastre, y aún
así sacude como pocas. El disco
que llevan en su haber es un valioso botín que en once canciones le
vuela la peluca hasta al más aguerrido. Las canciones que conforman
la lista de temas de este show viven ahí mismo. En vivo repiten esa
misma precisión, y le suman una energía transformadora que
multiplica a los cuatro en cientos. La batería destila talento, el
bajo supera cualquier expectativa, las guitarras eléctricas se lucen
en la justa medida y las voces, repartidas, completan el plan
perfecto. Al pie del escenario, desde donde no se pierde visión de
ninguno, casi en un semicírculo, me los figuro como un relojito
musical entrenado, ensayado y listo para hacernos bailar.
Con
Ivo Ferrer a la cabeza, Los
Tremendos copan el escenario. Y no es sencillamente una forma de
decir. Los ocho integrantes de este fantástico delirio musical se
desparraman y esa expansión física provoca un efecto inmediato de
imantación en los asistentes, que no pudiendo resistrse, se entregan
en cuerpo y alma a la festividad que propone la banda desde sus
letras, desde su sonoridad, desde las sonrisas inmensas y los guiños
en sus gestos. Ahí arriba la están pasando bien, queremos lo mismo
acá abajo. Ellos saben, ellos proponen, ellos disponen. Haciéndole
honor al nombre, transforman el lugar en una verdadera fiesta.
Aplausos fuertes, espíritus liberados. Ritual de celebración, donde
los responsables por ejecutarlo tienen pleno conocimiento del juego.
Las melodías trabajadas, las voces coordinadas, sincronizados todos
y emitiendo en el mismo canal. Música de los amigos para los amigos.
Prometen publicar un adelanto del disco en junio. A estar atentos.
Turno
de la Bestia
Bebé. Y como sucede siempre que este cuarteto se sube al
escenario, hay fiesta en el barrio. Tom y los suyos, el fútbol y los
amigos. Las canciones punkies cortitas, contundentes, tejidas de
sabiduría cotidiana. Algunos de los personajes de las figuritas
dispersos por ahí. El mosh,
el pogo, los gritos, los abrazos. Canciones para la celebración,
para enmarcar el momento y vivirlo intenso. Potencia en estado puro.
Disolución total de la barrera público-banda. Ellos tocan, la
intensidad se acrecenta. Presentan temas nuevos, que son bienvenidos
y celebrados. Lucho, de The
Hojas Secas, se sube a cantar una. Ya dije la palabra clave:
amigos. Ya saben que ellos son el alboroto, la farra y la sencillez
de no pretender nada y en eso dejarlo todo. Que el escenario sea
siempre una cancha. Que los que van a verlos sean siempre una
avalancha.
Y como quien no quiere cosa, o no la entiende o busca perderse, al día siguiente encuentro en el bolso las NaN en promoción, las anotaciones en la libreta y la dicha de saberme testigo de una gratísima propuesta. Larga vida a NaN, amén!