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domingo, 20 de septiembre de 2015

hola domingo! No te tenemos miedo


domingo a la tarde
y de todo para hacer!

Julian Mourin y sus hermosas canciones sonando en el río

Vecina presenta nuevo álbum, y lo hace una vez más en la vereda
podés ir a disfrutar de un show espectacular, y llevarte su último disco!
desde las 17hs en Gregoria Perez al 3200, GRATIS


se va una más! Nacho y los Caracoles toca en El Universal a la luz del sol
soy yo el que tiembla, no la luna

martes, 9 de junio de 2015

Yo voy atrás de esta fascinación - Nacho y los Caracoles + Los Grillos del Monte en Santos 4040



Los cementerios quizás tengan de curioso estar rodeados de vida. Y la vida tiene tantas formas, que es sencillo distraerse o confundirla. Ver en las avenidas las venas de la ciudad, ver al transporte público como el torrente sanguíneo que transporta personas como si fueran moléculas de oxígeno y carbono. O verlas tal vez como corazones chiquitos que palpitan, todavía vivos, a pesar del ajetreo, a pesar de tanta pesadumbre de semana, de oficina, de vida gris.

Forest fue siempre para mí un bosque, con su natural complejidad laberíntica. Corrientes representa entonces el océano, la mansa calma del eterno retorno, la vida que es el agua. En el barrio de la Chacarita todas estas quimeras confluyen y ahí nomás nace una venita que se llama Santos, y al 4040 un espacio brota dando aire limpio y nuevo para que respire el alma. Esta noche su alimento se servirá en forma de canciones. Esta noche la consigna es respirar música y desarmarse en ella.
No caben más sillas, pero sobran cuerpos. Entonces, nos apretamos porque el show está por comenzar y las luces en Santos 4040 bajan y el sonido sube y la banda llega. Nacho y los Caracoles se duplicó. Cuentan entre sus filas con el teclado de Manuel Toyos, la trompeta de Juanfa Suarez y las cuerdas de Ezequiel Borra. Enchufados, ahora. Presentando canciones de un disco que prometen para prontito, como si el tiempo existiera. Y entonces el reci podría ser un ensayo de presentación de ese álbum, y no hay Río pero sí hay algo extraviado y es el recuerdo lejano de esa fecha en un cuasi sótano de la calle Humahuaca desde donde ahora canta lo perdido. Las canciones llevadas a otra nivel, complejizadas. Me gusta lo nuevo, le doy la bienvenida como a una flor que se abre y en sus pétalos lleva las diferentes capas de sonido. Ok, me han convencido: me subo a su tren!


¿Será que así suenan los bichos cuando se reúnen a cantar todos juntos? Ahora Los Grillos del Monte se acomodan formando una fila, y hombro con hombro asestan la primer canción, la misma que abre su disco homónimo y debut, que bien podría ser su declaración de principios, vengo del monte y al monte me voy para siempre, a cantar. Y desde ahí, desde esa pared similar a la que forma una ola antes de romper, van fluyendo las canciones. Muy similar al show que fuera el de presentación oficial del disco, la energía no decae, el talento es evidente y las sonrisas se contagian de un frente al otro. No descuidan la ocasión de despacharse con una cumbita, y allá en una esquina se arma un micro baile que deriva en trencito. Pero tampoco es cuestión de perder la oportunidad de intimar. Entonces, cuando ya todo parece haber llegado a su fin, se acercan a la primer fila y nos prometen un canto nuevo. Ahora sí: Hasta luego, chau.               

jueves, 16 de abril de 2015

Nacho y los Caracoles en El Universal


Soy yo el que sueña, no la noche

Al día siguiente, sigue girando. Es volver a decirlo, la medianoche tiene el encanto de la transgresión. Hay princesas que perdieron su reino cuando el reloj dio las doce. Entonces, dónde ir a refugiarse cuando todos los carruajes son calabazas, y las reinas ilegítimas andan descalzas buscando el ritmo que mejor les calce en los pies. El Universal puede dar cobijo. Ahí se está gestando un nuevo episodio de la saga Nacho y los Caracoles. El hechizo está en el modo en el que construyen el momento. Probar sonido y sumar al público en ese viaje. Ese instante en el que nos hacen cómplices. Un dulce engaño, un muy buen juego. Entonces, a poner el cuerpo, se ha dicho!

Transformar un trío en cuarteto, y que Ezequiel Borra en las cuerdas deje a todos boquiabiertos. Que las canciones pasen suavecito, pero peguen. Como el oleaje del mar, como el recuerdo del primer encuentro, como el doblete bajo-percusión, los mismos pero distintos. Editadas, propias, nuevas, prestadas. Cada cual su clima, cada cual su alquimia, cada una a su ritmo, con su propio mensaje y su singular melodía.

Dejar pasar un día nublado, con el ritmo al día y entre las cortaderas. Solamente es lo que es, escuadras donde los amigos son la segunda piel, una cápsula protectora. Hoy te vas, chinita y en el madrigal alguien sale de caza, pero esta vuelta se siente bien. Dudar hacia dónde disparar, es que el verano ya llegó, y él no sabe qué hacer, si irse con los muchachos o subirse a tu tren. Angelitos vienen a su rescate, pero un cartel en el Abasto anuncia que anda perdido. Mejor, para resumirla y hacerla corta: ponele el cuerpo y de frente manteca, cantale a la luna y al sol. 

domingo, 29 de marzo de 2015

CAMPING y su primera vuelta al sol


Un miércoles que es como un lunes vestido de viernes. Una ciudad resacosa, somnolienta de tanto dormir, cansada de descansar, perezosa. Así las cosas, créase o no, un puñado de curiosos exploradores vencen el tedio del día después, y se agrupan en torno al fogón. Primera vuelta al sol, hay que festejar.
A la terraza del Buenos Aires Design la cruzan hileras de bombitas amarillas. En los frascos, las llamas parpadean sobre las mesas. En horario ATP, Camping está listo para dar comienzo a la celebración. Son Los Coming Soon quienes en versión íntima y fogonera de guitarra y voz despuntan la primera canción, una balada en inglés que parece la elección precisa para ir entrando en calor. Temas de su propia autoría incluidos en “We are family” & “We are friends” y una acertada selección de covers abren la puerta para que podamos espiar el potencial que guarda la pareja de los hermanos Hirsch, alma mater de una de las bandas más interesantes de la escena, en continuo crecimiento. Mención especial para su versión de “Waiting in vain” de Marley, donde pese a lo trillado de la elección pudieron aportar su sello. Así se despiden, breves, concisos y con un repertorio pertinente para la ocasión.

Preparados y listos, que pase el que sigue. Es el maestro Seba Rubín quien entonces se acomoda en el escenario y rescata de “Más” una canción de primavera. Pero no tardará en dejar de lado los temas de Rubín y Los Subtitulados para despacharse con esa de Roberto Carlos que tantos suspiros lleva ya arrancados. Enseguida, invita a Eugenia Brusa y otra dupla fantástica acapara la atención. La inconfundible voz de Eugenia, dulce e hipnótica. La magia de Rubín en las cuerdas y segunda voz. La alquimia que supieron forjar entre ellos, y esa pizca de picardía que nunca falta cuando están compartiendo escenario. Suman a Nacho y a Jano para terminar de completar ese trío maquiavélico que hizo porteña a la banda neoyorquina. Con canciones de Los Bombones de Murano, de Los Campos Magnéticos y una divertida porción de covers clásicos, desde Boy George hasta Abba, pasando por The Penguins y The Everly Brothers, mantienen la llama avivada.

Entre una banda y otra, suena en los parlantes el playlist democrático de Camping. Quien quiera jugar a ser DJ por un rato, puede elegir la canción y esperar. Pero ahora llegó el turno de Nacho y Los Caracoles, y ellos son quizá la forma de resumir el espíritu de fogón que enmarca este encuentro. Con frescura, con canciones editadas y muchas inéditas, con temas de otras latitudes como “Escuadras”, con canciones que en un minuto y medio te desarman, como “Entre las cortaderas”, y con esa desfachatez detrás del mic que es imposible ignorar. El sonido no acompaña, pero no importa. Nacho bromea, porque los caracoles tienen mucha carretera recorrida y no hay forma de que no se diviertan igual. Terminan dudando, si me voy con los muchachos o me subo a tu tren. Y aunque el verano haya terminado definitivamente, esa esencia adolescente es la gracia que los mantiene jóvenes para siempre. 

El plato fuerte es Lucas Martí, acompañado por Julieta y Sofía en coros. Por supuesto, está a la altura de las expectativas, y hay quienes acompañan con la cabeza, tarareando la letra, aplaudiendo fuerte. Y con sus canciones como cierre y una torta XXL, el fogón va extinguiéndose. Por lo menos, en esta terraza y sólo por hoy.  Donde hubo fuego, cenizas quedan. Que la próxima vuelta al sol sea tanto o más linda que ésta. Salud!


Los Coming Soon se presentarán todos los lunes de abril desde las 21hs en Sheldon

lunes, 25 de agosto de 2014

haaahaaahaaaa quien esta cantaando eeeeh - Nacho y los Caracoles en El Universal


Una noche de verano en pleno Agosto, un lugar que recibe visitas como lo hace un templo, un viejo conocido irreconocible que saluda bo, y con tan poco me pongo contenta de estar en un nuevo ritual caracol. Quizás detrás del 3 sea la verdad que todavía no entendí, quizás la trilogía es la respuesta a esas preguntas que rebotan entre las paredes de mi cráneo un poco manoseado. Después de volcarme encima pócimas prestadas y sin nada en el vaso para tomar coraje, corriendo vamos del patio a guarecernos bajo techo porque los primeros acordes despuntan ahí nomás.

Nacho y Los Caracoles en El Universal. El primero de la lista es quizás el más climático de todos. Ese que no es figurita repetida, porque exige bastante de la voz. Los murmullos se silencian en seguida, el rito está iniciado: “Río”. Uno de los más difíciles porque demanda entrega absoluta y en eso estamos los que estamos, y algunos que para eso sólo vinimos. El cover Brasil que trae esa alegría agridulce, “Escuadras”. El escenario iluminado apenas, telón oscuro de fondo, luz negra para resaltar lo que fluorezca y unos planetas que cuelgan entre cubos de colores. Contradicción de lo redondo y lo cuadrado juntos, de la velocidad de esta urbe infernal con sus noches de nunca acabar versus las canciones diáfanas de estos caracoles de ciudad. ¿Si lo que creemos que es, no es ni va a ser nunca? 

Jano enroca el contrabajo por un bajo eléctrico, Faca hace su alquimia desde la percusión, Nacho es el domador de aves que tiene entre las cuerdas de su guitarra y de su voz la medida justa de alpiste. Todo está en equilibrio, todo en su medida justa. Juanfa Suarez, trompeta invitada. Si tres es el equilibrio, cuatro quizás sea la perfección. 

Una historia que acorrala en “Chinita” y amerita afinar las cuerdas después de que el calor de las luces y la amistad las hayan derretido un poco. “Otro ritmo”, ese sabio consejo que se esconde en “Dejate caer”, algunos temas inéditos y todo bajo la magia que entre los tres nace en la intimidad de estos encuentros ocasionales. “Entre las cortaderas” y Doris que también vuelve a la vida. “Salgo de casa”, “Angelitos” y la despedida bien arriba, diametralmente opuesta al arranque: “baila” y “Poner el cuerpo”. Lo mismo de siempre, los ciclos, la música que salva. Una hoja de otoño va  a caer, va a dejar lugar a otra para que pueda ser todo reverdecer. Que todo se acomode y sea, si igual va a pasar.