Originalmente, esta idea nació como una
propuesta para sugerir canciones para escuchar mientras aseamos el hogar, al
borde de ser un servicio a la comunidad. Pero enseguida noté, no sin cierta
congoja, que no sólo el hogar necesita limpieza. También la cabeza, después de
la polvareda que levantan algunos pensamientos cuando se encierran ahí adentro
a rebotar y rebotar de oreja a oreja; también el alma, cuando es víctima del
estrago que deja a su paso algún flechazo de amor perdido que recibe de
segunda, algún gesto mínimo erróneamente interpretado, alguna vieja herida que
supura amor todavía; el cuerpo, al día siguiente de la juerga, mareado todavía
por la curda en que se ahogó. De modo que bajo este lema podrán ustedes entonces
encontrar música para la limpieza, esperando que sus demonios se exorcicen de
cuando en vez.
lunes, 15 de abril de 2013
martes, 9 de abril de 2013
Niños + Cine = El Quetzal
Hace unos días conversaba con un casi colega/casi competidor en su papel de director de actores, y abrí la ventana de la dirección de niños en filmes. No creo que sea casualidad que a los días me enterara del ciclo: "Lo bueno viene en envase chico" à Niños que la rockean en la pantalla grande, que tiene lugar en uno de mis bunkers predilectos: El Quetzal (Guatemala 4516), los martes de abril a las 21.30hs.
09-Abr “Le petit Nicolás” de Laurent Tirard
16-Abr “Moonrise Kingdom” de Wes Anderson (ojo ahí!)
23-Abr “Le Herisson” de Mona Achache
30-Abr “La Prima Cosa Bella” de Paolo Virzi
Lupelige
Lupelige nació de la cabeza de Lupe, un lugar donde habitan un montón de animales bien extraños, de todos los colores, formas y tamaños, un lugar lleno de contradicciones y parás, pero sobre todo de ventanas! Ahí hay ventanas por todos lados, se abren y se cierran a destiempo, continuamente, como por arte de magia. Una vez pasó que se abrió una y de ella pegó un salto una idea, que casi me caigo del susto. Me acuerdo de ese día como si fuera hoy: era tan chiquitita que casi no tenía forma, sólo un montón de amor contenido. Pero, pasaron los días y acá está: creciendo. Quiéranla mucho, porque para eso nació, para compartirles sus elecciones favoritas, que espera que sean de su total agrado.
Hoy, la primera Lupe.Elección. Que la disfruten J
PD. Esos animales de los que te contaba antes son casi siempre plateados, y cada tanto estallan y se transforman en miles de puntitos negros que si ves sin mirar con los ojos parecen hormiguitas, pero prestales atención, porque se unen para formar figuras esotéricas.
lunes, 8 de abril de 2013
Atravesar la pared - Lautaro Aránguiz + Tomás Aristimuño en Despacio Martinez
Atravesar la pared, si una foto nos genera la necesidad urgente de atravesar la pared y meternos adentro, si una imagen de 10 x 15 nos transporta a un extremo austral del planeta y nos hace hervir la sangre de ganas de estar ahí, ¿entonces será justo decir “qué linda foto”, será una exageración o será demasiado poco? Mediar la palabra entre una imagen y una emoción es una tarea espinosa, casi peligrosa: qué palabra elegir, cuál será la palabra justa que transmita de la manera más fiel la explosión de sensaciones… Si una imagen vale más que mil palabras, ahora sé cuál es la imagen que elijo para decir las mías.
Si tuviera que adivinar la forma que puede tomar la intimidad de un manojo de canciones folk, puedo imaginarme las que están sonando en este lugar, las melodías + el lugar, como una dupla fusionada. Tomás Aristimuño y su guitarra cautivan, transportan. No me animo todavía a enlazar las fotos sublimes de Lautaro y la cadencia enajenadora de la música de Tomás, pero la conexión es harto evidente. Excusa perfecta que viene a suplir mi falta de valentía para que por fin me suelte y viaje, y allá estoy, en el bosque por fin, bella durmiente descansando en el sueño de habitar una casa donde crezca un árbol adentro.
No te importa mi libertad, no me esperás y siento las cuerdas sangrando a dúo y mis venas de tierra y agua se suman a ese dolor dulce y como en un trance mis oídos no dejan de arrancarme lejos. La percusión que hacen las chicas de la mesa contigua me provoca abrazarlas aunque, claro, me contengo, el viaje es individual.
Va llegando el final, hora de cortar el hilo que me tiene pendiendo en el aire, fin de teletransportación, adiós al bosque. Una bocanada de aire fresco, una cerveza helada en el patio mirando las hojas secas flotar en el agua con los ojos llenos del germen de lo nuevo. Amén por las imágenes preciosas, precisas y fecundas y por los ramilletes de canciones germinando en otoño.
viernes, 5 de abril de 2013
Pasado por agua - Dadá
Si bien el termo se transformó en burbuja, si me quedo inmóvil y ajena al universo circundante voy a continuar viviendo sólo y sola en munditos infimitos, y me va a volver a suceder esto de salir poco preparada para enfrentar la vida real, la lluvia irrefrenable. Pero no, de cuerpito gentil y zancos exagerados salgo nomás a desafiar al dios del agua. Un tropezón no es caída, perdemos la batalla por la tierra seca en Palermo, ajustamos el GPS y al centro porteño, porque tanta pompa no se va a volver a la guarida así sin más. Dadá, agarrate que allá vamos!
Sorteamos con gracia y éxito aguaceros que contratacan por todos los flancos, cruzamos la puerta y, para sorpresa mía, apenas si queda un lugarcito en la barra para recibirnos. Dadá está con su capacidad colmada, pero su clima de amistosa bienvenida enseguida se percibe. Un lugar de reunión, de encuentro, de comunión de amistades, un auténtico sitio atestado de habitués, y ya voy entendiendo porqué: la música es un logro brillante, fomentando ese ambiente de confort tan bien logrado; la atención excelente; la barra un rotundo 10; la ambientación ecléctica pero sin exageraciones ni clichés.
Un lugar fresco, como esa bocanada que queda flotando en el aire cuando un muchacho bonito pasa por delante con tu perfume favorito, pero te das vuelta y ya es tarde, aunque ese dejo de su aroma resista. Sin duda alguna, un spot en el centro que pasa sin escalas al listado de favoritos.
miércoles, 3 de abril de 2013
el cine-abrazo - La Reconstrucción, Juan Taratuto
Si es lunes, es feriado, llueve a cántaros, la
ciudad está gris y de lo más triste y vos atrapado en eso, recordá que siempre
vas a poder ir al cine a esconderte de todo.
Yo lo hice, y me encontré ahí con personajes atravesando
la tragedia, abrazados al dolor más profundo. Imágenes del frío, del frío de
afuera que se refleja en la nieve cubriendo las rutas del Sur, y el de adentro
que se refleja en un personaje sombrío, sin luz de vida ni luz eléctrica. Del
frío del silencio y la soledad, que no se disimula ni con banda sonora ni con la
velocidad de una escena atrás de otra. Del frío de la ausencia, de la falta, del frío de la vergüenza,
de la angustia, del frío de ser humano y ser impotente, y aún así, vivir.
Pero el abrazo se queda para que el dolor se
vaya. La metamorfosis del dolor es posible, y su relato cinematográfico es, sencillamente,
conmovedor.
martes, 2 de abril de 2013
A vuelo de pájaro - El Quetzal
El mito azteca cuenta la historia de un pájaro llamado quetzal (la serpiente emplumada) que en el principio más anterior de los tiempos, se robó el fuego y se lo llevó a los cielos (…)
En esta madrugada de tensa calma atravieso el cielo estrellado de Buenos Aires sobrevolando las cabezas de los amantes de la noche y el fuego. Los miro desde lo alto y los veo danzando como animales salvajes en la oscuridad, caminando sin rumbo, sin prisa y sin miedo. Me fascina verlos así, jóvenes y eternos, con la vida hecha un puñado de promesas que les cabe en las manos, con la certeza del momento presente hecho piel y carne, con la risa histriónica que espanta las ánimas en pena.
Alejados de las tinieblas, transitan por las calles de Palermo como quien tiene comprado el Paraíso, y me dejo cautivar profundamente por su paso liviano, su coqueteo con las sombras. Me decido, por fin, a bajar y prestarme al juego. Elijo el lugar que mejor me sienta, que la música y las risas le impriman el ritmo citadino a mis plumas esplendorosas.
Me poso sobre la barra y ordeno una birra helada que degusto paulatinamente en el corredor del patio. Aquí dejo el fuego que me robé para compartirlo con quienes tengan la genuina intención de pasar un buen rato.
lunes, 1 de abril de 2013
Bosque – Vos qué? – Reserva Ecológica Costanera Sur
Existe en la ciudad de la furia un lugar donde hay pájaros y árboles, y senderos y un secreto. Un lugar donde el arrullo del agua calma el alma, que se escapa del cuerpo y se enreda gustosa entre las ramas y las hojas afelpadas de la planta que indica que estás en lo verdadero. Hay una vida que transcurre, sigilosa e impasible, a la vera del río, al costado de la monstruosidad de cemento que nos confunde y apaga. Hay un espacio que devuelve nuestros problemas en su dimensión real, la más diminuta, y nos libera la cabeza de ataduras innecesarias. Pero, seguro que la atención quedó flotando en el secreto. Y, claro que sí, hay un pasadizo en él, y ese pasadizo conduce al bosque. Ahí la vida es pura y paralela, ahí el ritmo de la naturaleza reina. Ahí nada interrumpe ni detiene el andar del ipacá o el caer de las hojas como una nevada, continua y perpetua. Ahí no hay miles de munditos que atacan, como guerreros de la confusión, la mente agotada. Ahí se respira lo bueno, lo puro y eterno. Ahí es donde recomiendo hacer la limpieza del alma, ligarla con el universo, desnudarse del enredo, de las conjeturas y supuestos hasta volverse uno con el bosque secreto.
domingo, 31 de marzo de 2013
El mundo del cine, según Lupe
THE MAN WITHOUT A PAST – Aki Kaurismäki
Me gustó la velocidad pausada con la que discurre, implacable, la peli.
Me gustaron los personajes taciturnos y algo oscuros, las locaciones casi exóticas.
Me gustó la multiplicidad de giros, solucionándose casi al inmediato.
Me gustó que sea en Helsinki, claro.
Pero mi fascinación más grande: esos instantes en los que los personajes miraban directo a la cámara sin mirarla.
LOS CABALLEROS DEL ZODÍACO - Shegeyasu Yamaguchi
El plan perfecto:
1. Ir la medianoche del sábado al MALBA a ver una de animé.
2. Llegar justo a tiempo.
3. Que la sala esté llena de fanáticos acérrimos.
4. Que los 80 minutos (qué delicia de tiempo!) discurran entre risas, comentarios y chistidos, todos atinados.
sábado, 30 de marzo de 2013
La música que respiro - Mateo, Valentín y Bicicletas en Salón Pueyrredón
Salón Pueyrredón, una estrella a cada lado del cartel y así fue siempre. Las ventanas abiertas de par en par dejando entrar el aire viciado que llega desde la emblemática Avenida Santa Fe, las escaleras de mármol, la barra y su modesta oferta, la mesa de discos. Y así, sin más, el show empieza.
Facu de invitado y suena “Lo que más quiero”, pauta de que estamos frente al momento convertido en un clásico de los shows en vivo de Mateo de la Luna. El ventilador hace que el pelo flote por el aire, como tanto me gusta, y lo deja viajando por la galaxia, eliminando el mal del universo. Los pájaros me llevan al fondo del océano, ese es el mundo en la luna que propone Mateo.
Todavía hay una distancia que separa al público del escenario, una barrera invisible que nos mantiene alejados y contenidos, y así vamos a permanecer. Ni el ritmo sentido de “Como una rana” va a hacernos saltar esta noche, pero eso no quita que los chicos no estén sonando fatal, con toda la energía terrestial que los caracteriza. Breve pero intenso, a su paso dejan el aire atiborrado de bravura y potencia.
Yo, por suerte, tengo la mía al lado. Me gusta escucharlos en vivo cantándole la canción con la que bauticé a mi Pequeña Napoleón. Valentín y los Volcanes armó un playlist impecable, honrado la re-edición de Todos los Sábados del Mundo, y eligiendo los hitazos de Play al Viejo Walkman Blanco, disco emblema dentro de mi reproductor de Mp3.
Algunos momentos en los que los parlantes devolvieron ese sonido intenso con el que se entregan los valentinos y ya no fue posible quedarse quietito en el lugar, aunque la fiebre se mantuvo contenida, el estallido a punto, pero reservado: “Los chicos de Orense”, “El gran hombre del planeta”, y la despedida a todo trapo con “Pararrayos”. Y a esta altura, ya estoy hecha.
Bicicletas arranca con “12 Peces”, y después ya me adivinan con mis ojos mirando siempre desde lejos, como un agujero negro más. Llegó el momento del rock en estado puro. El público y el ritmo tienen una esencia más ruidosa que cancionera, toma el protagonismo la sonoridad salvaje de las cuerdas, el beat rockero de la bata, los teclados implacables. “11 y 20” es todo lo que estaba esperando, y no me decepciona en lo más mínimo. Hunden el Salón en su power rock repleto de canciones intensas, penetrantes.
Una fecha que ofreció pluralidad de géneros y lo mejor en cada uno de ellos. Embriagada de música y asustada hasta la médula, me retiro de Salón y me despido hasta la próxima, porque el río va hacia el mar.
viernes, 29 de marzo de 2013
Absorbo todos los tés de todas tardes – Palermo.paseo
Que sea feriado, que el cielo esté celeste y limpio como el manto de la virgen que inspiró mi nombre y que el sol caliente este punto del globo en su justo punto medio es más de lo que me imaginé que la tarde de viernes me tenía preparado como regalo de Pascuas.
Mi disfraz para este fin de semana es el de turista en mi propia ciudad. El desafío es encontrar rincones para descubrir, laberintos para descifrar. En esta oportunidad, se trata del contraste. Oponer el paisaje que visité de noche en su versión diurna y ver qué tal está.
El atajo, qué seducción eterna la del vértigo de un atajo! Las vías del tren, la desconfianza para siempre de los cruces a paso nivel. El puente, el desafío más grande de todos. El miedo arraigado en los huesos, arrastrado desde siempre. Pero es cruzarlo y que se vaya para no volver más y estar parada después y al infinito en otro lugar.
Las tipas añejas, las calles con su ritmo cansino de auténtico barrio porteño, las hojas secas crujiendo, los barcitos en las esquinas sacando las mesas al sol. Cierro los ojos y grabo las imágenes como fotos mentales, que esto sea apenas el presagio del otoño que empieza a aflorar.
martes, 26 de marzo de 2013
Dentro mío hay un paisaje escondido - Jardín Botánico
Cuando me acusan de vivir en un termo, muchas veces me sucede no encontrar ni la cantidad ni la calidad necesarias dentro de mi escueta lista de argumentos para refutar tan nefasta acusación. Me gustan las transformaciones, la idílica posibilidad de modificar el status quo en cualquier otra cosa, sorpresiva e inestablemente. Me tienta la metamorfosis, el vértigo de lo nuevo. La primera señal vino del cielo, cuando pese a todos los pronósticos, el agua se hizo luz y del cielo brotaron rayos de sol que secaron la tierra mojada en menos de lo que canta un gallo.
Con tan poco soy feliz, ir por la vereda del sol con 3 sanguchitos de miga para almorzar en el Jardín Botánico el primer lunes de otoño. Un banco de plaza color verde inglés me recibe amistoso. No me decido, pero da igual, busco en la carpeta de discos el de Los Animales Superforros, play + repeat, y no puedo del asombro.
Las paredes del termo se están derritiendo y en el instante previo percibo lo que inevitablemente va a venir, cierro los ojos y ahí entonces el estallido abrumador, el termo desintegrado en miles de pedazos, convertido en burbuja, transformado, una cápsula transparente. Metamorfosis del lugar donde habito, de la casa y mis paredes. Pero los tímpanos al mango de música, y ver la gente pasar, pero no sus voces. Como marionetas dirigidas por un titiritero invisible. Y los siento a ellos, y también a mí, personajes de un cuento de ficción en el jardín. Por eso será que me gusta tanto Thays, porque en sus jardines germina mi mejor yo.
Paz y Amor - Plaza Francia
Todos
mis bunkers puertas adentro me tienen vedada la entrada hoy, parece que
necesitan vacaciones de mí. Y así es como, vacante de alternativas más felices,
me voy de plan hippie en plena ciudad (algo que a priori puede parecer de lo más contradictorio) a echar la lona al
pasto, comer pan relleno y sentarme cerca del hippie con la guitarrita a la
sombra del árbol más frondoso de Plaza Francia. Trencitas de colores, rastas
emblemáticas, muchachitos en la edad del pavo y manzanas caramelizadas. Nada ha
cambiado, nada va a cambiar. Me gusta estar entre la muchedumbre y sentirme
parte de la masa en los rincones clásicos y forzados de mi ciudad. Mi yo
camaleón se despide así de la semana, con un Feliz Domingo (léase con la voz de
S.S.).
domingo, 24 de marzo de 2013
Donde el mundo se respira – Botis + Lula Bauer en Despacio Martinez
La propuesta de esta noche es más que tentadora: Lula Bauer expone, Botis Cromático toca. Con una sonrisa gigante me dispongo a recibir el otoño en una noche de luna intensa y estrellas fulgurantes en uno de mis bunkers citadinos predilectos, Despacio Martínez.
Botis con su valija atiborrada de personajes míticos de su historial musical, con su voz impostada y su sentido del humor nos va llevando por todos esos paisajes terrestres y extraterrestres que describe en sus canciones. Ese arlequín de sombrero colorido que se transforma en un espíritu del monte mediante una máscara, o que viaja a través del tiempo con una máquina pesada y de alas que trajo hasta aquí esta noche también, o que usa unas orejas gigantes para afinar mejor su guitarra. Su manera tan única de transmutar para contar fábulas fantásticas con moraleja mediante esa música de ritmos latinoamericanos pero de actitud bien rockera, que coquetea con lo estrambótico y sale victoriosa siempre.
El repertorio de canciones es extenso, tocó todas las que queríamos escuchar y más. El coro se hizo sentir por primera vez con Niño y ya no hubo forma de reprimirlo en lo subsiguiente. Para cuando el Trío Testil (qué locura de trío, qué músicos excelsos!) se suma, cada uno un personaje, la casa está inundada de luz. Flotamos de pura energía, fluorecemos como luciérnagas, y la noche se transforma en día de tanta luminosidad. El reci es de esos pocos con sabor a tierra y raíz, de almas desnudas y músicos entregados al genuino placer de hacer de los instrumentos su casa, su refugio.
La despedida llega con Viajeros y Mágica Magia, pero aún falta mejor: las 25 fotos que Lula Bauer trajo para exponer van a ir a parar a la pared de quien dé la mejor razón para recibirlas como regalo. Ella, ella y su forma de hacer de los personajes personas, de los músicos seres humanos, de captar su esencia y entregarla en una foto, tan sencillo y tan conmovedor como eso. Ella, que de alguna forma está presente en todas las fotografías de personas que saca, su esencia reveladora, esa esencia de revelar, como un secreto, que atrás de cada maestro musical hay un ser humano. Quién puede resistirse a la tentación de dejarle un papelito de color pidiéndole el regalo.
Cerveza en el patio para relajar, para bajar del cielo a la tierra y poder volver a casa a dormir y soñar. Pero algo cambió, y no va a volver atrás: veo en mi colita la luz brillar, bichitos de luz en mí, bebí el agua de luz en el umbral.
sábado, 23 de marzo de 2013
Futuro de la Intensidad - Aldo Benitez + Diosque en Niceto
Como si el equilibrio del universo confluyera en diferentes puntos y éste fuera uno, estoy otra vez en el mismo lugar pero dispuesta al encuentro. Llego temprano, me escabullo para encontrar el rincón perfecto desde donde poder observar mejor el momento justo en el que los amigos se transforman en espectadores de lo bueno, y enciendo mis antenas del sonido para recibirlo entero.
Jalo en las bandejas crea la atmósfera, mientras cuelgan del techo múltiples órbitas espejadas que giran sobre su eje multiplicando los haces de luz para completar la escena. Los melómanos de siempre abriendo los sentidos para recibir a Aldo Benítez, que arranca su set con un ritmo sosegado, que pasea alternadamente por temas de Tonelada y El portafolio sin un peso.
Sube al escenario Adrián Paoletti para acompañarlo y el show se inyecta de una ráfaga de energía, para darle a la segunda etapa un tono levemente más intenso. El final llega, y con él otra ronda del DJ set de la cabeza de Plastilina Records, de lo up al pastel en una transición impecable.
Juan Román Diosque por fin ocupa el escenario, haciendo dupla con Iñaki Zubieta, y empieza esa transportación a parajes oníricos que son las canciones de Diosque. Dos músicos alcanzan para resucitar los sentidos dormidos y encontrar nuevos, nos vamos dejando guiar en la oscuridad del sonido, en la densidad de las cuerdas y en la explosión regulada de los múltiples sonidos de Guazuncho.
Es una energía que discurre ligera, como el sabor de la gloria que llega al final del camino, es la energía de la meta, el final de la búsqueda del sonido nuevo, es experimentación pura, coordinación y combinación, zigzag en el camino de la canción, de la mezcla.
En su versión remix, para imprimirle un poco de futuro a la intensidad, el show cambia de rumbo por completo. Una apuesta fuerte de parte del músico, quizás comparable con la evolución por la que está transitando, y que yo pienso en el sentido más laxo de esa palabra y me alegra sentir que también soy parte de eso.
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